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NUNCA
EN MARTES: Una temporada
agitada sigue a una de reposo. Como las tempestades a las que sigue la
calma, o como las tormentas o inundaciones a quienes sigue un día
soleado y un campo pleno de detrito rico en nutrientes para que las
cosechas sean mejores. No, amig@ lect@r, no me refiero a la barbaridad
que el Coloso-Cíclope-Ególatra del Norte está cometiendo con
particular cinismo contra SU PEOR ENEMIGO: ¡EL PLANETA MISMO!
No,
no, no, esto de la guerra que lo analicen los que aún tengan algo que
decir, los que estén libres de culpa que tiren la primer bomba...
aunque creo que los líderes estadounidenses JAMAS leyeron la Biblia,
aunque cómo invocan a Dios, ¿verdad?
Bueno,
pues te contaba, amabl@ lect@r, que Lars estuvo aquí conmigo, físicamente
a mi lado. Dormimos juntos, despertamos juntos, caminamos juntos y
charlamos juntos; sin embargo, lo más importante para mí fue que en
esta ocasión la visita a este NUESTRO HOGAR estuvo saciada de
conocimiento. Es decir, el primer hervor del encuentro y de los primeros
encuentros ha pasado y ahora, como el mejor vino, como los quesos más
deliciosos, como las experiencias de vida: nos dirigimos a una
estabilidad aparente. Estabilidad porque ya hemos sentado las bases y
ahora las raíces están cimentando con verdadera fuerza nuestra relación.
En
el capítulo anterior te conté, aquí entre n@s, que Lars ha sido una
presencia fuerte en mi vida. Te conté que cumplimos un año. Ahora te
cuento que pronto espero contar con su presencia física entre nosotros
en México. Pues el nosotros de Alemania lo tiene ahora y lo disfruta. Y
el nosotros de Noruega, estoy seguro lo extraña pero sabe que está
bien. Pues bien, Larsito ha venido a México y ha dejado impregnado de
su ser esta casa, esta ciudad, estos rincones del orbe en donde
Caballeros Tigre y Caballeros Aguila elevaban sus conciencias y
meditaban en Malinalco –lugar maravilloso con clima y comida
estupendos-, ahí fuimos.
También
regresamos a Xochimilco, a comprar flores –las plantas- y semillas de
hierbas de olor para tener en casa. Ahora ya se percibe un pastito así
de chiquito en color verde y en formas diversas. También la cocina ha
desarrollado su aspecto y cada vez más, los escritorios, la impresora,
y si, ya tenemos refrigerador...
Lo
más importante, creo yo, es que nos tenemos uno al otro, y que a pesar
de las diferencias hemos coincidido en sentires, en vivires, en este
deseo-adicción-necesidad de mantenernos en unidad, como pareja. Ah, y
ya tenemos un hijito. Aún no te voy a decir su nombre, lect@r curioso,
porque seguramente me referiré a esto la próxima semana, en nuestro próximo
NUNCA EN MARTES, por lo pronto te envío un abrazo y te recomiendo la página
con fotos de quien esto escribe y a quien esto escribo en: http://liowlb.netfirms.com/index.htm
Muchas gracias por tu presencia, hasta siempre. © Agustín Villalpando
Sánchez/ENKIDU.
18.03.2003:
Aun
cuando debería disculparme contig@, amig@ lector@, por abandonarte
durante un tiempo –un par de semanas-, en realidad no lo voy a hacer.
Mi motivo, motivad@ amig@, es un asunto de vida, un proyecto de
existencia que me ha impedido, compelido, propulsado e impulsado a
cambiar los ritmos de trabajo y de acceso a información de quien estas
líneas escribe. Pero ¿quieres saber la razón?
Muy
bien, amadísim@ lector, alguien amado está a mi lado en estos días.
Por tierras mexicanas estamos físicamente juntos. Sí, aventuradísim@
amig@, la aventura inició hace casi un año y DOS meses. Con todo y la
fuerza de gravedad –esto es, la distancia geográfica- y los vientos
cardinales –es decir, los diferentes backgrounds culturales, de
lenguaje y cosmovisión-, la ventura de conocer a un ser humano intenso,
a un Hombre en su más íntima acepción (y en su más literal
significado también: “Ser animado racional” acorde con la Real
Academia de la Lengua Española) continúa, se solidifica. Me ama y lo
amo: es una realidad verdaderamente avasalladora.
Mi
avasallant€ lector, conocer a un mexicano es un reto sin fin. Quien
esto escribe se ha visto sujeto por una serie de vicios que me impedían
completarme como ser humano: como mexicano soy dado a no creer. ¿Cuántas
veces hemos escuchado a nuestros conocidos y amigos decir que llevan una
relación de pareja cerrada, cuando en realidad sabemos que de repente
se dan sus escapadas a algún lado o por algunos instantes para darle
variedad a su eros?. No pretendo ser moralino ni pro-vidista –quienes
por cierto cumplieron 25 años de existencia el 27 de febrero pasado y
por supuesto Monseñor Rivera estuvo en su celebración... Dios los
bendiga. Ah, sí, y entonces me había prometido JAMAS volver a tener
una relación de pareja abierta, basado en que mi experiencia con un
mexicano había sido desastrosa.
Déjame
te cuento, encomiad@ amig@, que hace unos años, uno de los hombres que
más he querido, a quien siempre había considerado mi parej@, había
dicho que me contaría todas sus aventuras y yo le escuchaba. Sin
embargo, cada vez menos le contaba yo, porque cada vez más me enamoraba
de él y no sentía la menor necesidad por tener a nadie más a mi lado.
La comunicación fue llevando a lugares insospechados, porque jamás
tuve forma de comunicarme con este hombre –nunca tuvo a bien darme su
teléfono y entonces no tenía celular- y tras año y medio de “relación”
le pregunto: ‘¿Qué somos?’ pues yo deseaba que fuéramos novios,
pareja o algo... pero no, nada. Me dice que no deseaba ponernos
etiquetas y finalmente, para no hacerte el cuento largo, acabé preguntándole
si quería tener una relación de pareja conmigo, y me dijo “NO”. Y
pues luego del año y medio se me vino el mundo abajo. Mandé todo al
.... cesto de la basura y me fui a Vallarta un tiempo para trabajar y
respirar otros aires....
Sin
embargo, este no poderme comunicar con él, este poder escuchar sus
cosas y yo no sentir la menor atracción hacia nadie más me llevó a la
conclusión de que JAMAS volvería a tener una pareja “abierta”.
Pero eso no era “apertura”, pues ni F. ni yo fuimos capaces de
comunicarnos tan bien como, por ejemplo, hacemos hoy en día; ya siendo
“ex”-lo-que-sea-que-hubimos-sido.
Quien
lo dijera, dicher@ lector, Lars Ivar Owesen Lein Borge, llegó a mi vida
en el momento más inesperado y ahora está a mi lado. El es mi mejor
amigo, mi mejor amante, mi parte más concomitante de este ser humano
mexicano.
Con
Lars, te cuento lecto@, no he perdido todo lo posesivo que puedo ser, ni
lo obsesionado y obstinado (sic) o difícil que tenemos los mexicanos,
pero sí me he dado cuenta de mis necesidades. Mi necesidad primordial
es conservar, preservar y desarrollar esta relación.¿Te imaginas un año
con alguien tan cercano que cuando lo he necesitado, así sean las
cuatro de la mañana, él estando en Alemania, manifiesta su presencia y
afecto? Para mí ha sido una sorpresa constante, un motivo de alegría y
una muestra de que todos y cada uno de los días puedes
“re-conquistar” a tu ser amado, una palabra, una sonrisa, un
silencio, una caricia, una flor, una comida, un postre, una mirada, un
suspiro, una sesión “nueva” de sexo... todo puede ser motivo de
comunicación y de consolidación de una relación PAREJA.
No
se trata sólo de decir: ‘¿quieres ser mi pareja?’ pues eso es
relativamente fácil. Lo más interesante para mí, ha sido la
comunicación, los lazos, los nexos, la cercanía y la confianza, el
respeto así como la admiración que comparto con y por Lars. Cada uno
de los días de mi existencia con él, he aprendido algo de mí mismo y
de mi cultura, a veces cosas apabullantes, a veces cosas
impresionantes, a veces cosas cotidianas como la definición de
conceptos, el buscar un lenguaje común.
Y
bueno, podría escribir otro año sólo hablando de nosotros, pero no
deseo aburrirte, animad@ amig@, sólo te compartiré lo que anoche
charlaba con Lars: Que su presencia en mi vida es un honor, un placer y
ante todo, una oportunidad para crecer y desarrollarme como ser humano.
GRACIAS por todo y Diosito mediante nos vemos la próxima semana...
NUNCA EN MARTES © Agustín Villalpando Sánchez/ENKIDU.
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