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Se
trata del director del Instituto por los Valores Estadounidenses
[Institute for American Values], donde es líder en lo que algunos
describen como el movimiento del matrimonio, y cuando se trata de
re-definir al matrimonio para incluir a las parejas del mismo género,
“estamos divididos,” agregó.
Esta
convergencia de pensadores y organizadores, de los liberales a los
conservadores, religiosos y seculares, es descrita por Blankenhorn como
“personas que se preocupan por el matrimonio como una institución
social y que desean verla fortalecida.” Pero dijo que muchos en su
grupo no han dicho mucho sobre el matrimonio gay. En parte, asegura, es
porque “no estamos de acuerdo.” Y en parte, agregó, se trata de un
asunto que, como el aborto, “te mete tan rápido en las guerras
culturales.” Con todo, continúa, el asunto se está convirtiendo en
inevitable con Canadá a un paso de autorizar el matrimonio entre
personas del mismo género, y las batallas legales en el mismo sentido
en las cortes de Massachusetts y Nueva Jersey. Lo que está en el
horizonte, afirmó, es algo más allá de las uniones civiles
reconocidas en Vermont o las sociedades de convivencia [domestic
partnerships] reconocidas en otras localidades.
Blankenhorn
rápidamente sostuvo argumentos a favor y en contra.Los matrimonios de
personas del mismo género afirmarían ciertamente igual dignidad para
el hombre gay y la mujer lesbiana, dijo. Para quienes escogen casarse,
significaría darles un sentido de pertenencia a una institución que
promueve la estabilidad y la fidelidad. Si los niños estuvieran
involucrados, daría a su estatus legal mayor reconocimiento legal y
estructura.
Por
otro lado, dijo, la autorización del matrimonio de personas del mismo género
significaría una redefinición radical de una institución social
primaria. Aún más que en el presente, el matrimonio sería entendido
como una institución de sociedad de convivencia [domestic partnership]
de dos personas ligadas por el sexo genital en lugar de por algo
asociado con un “lazo biológico entre los padre y sus hijos.”
“Todo esto queda en el subtexto y es relegado a un nivel
secundario,” afirmó.
¿Cuál
será el efecto? Blankenhorn
respondió de inmediato que no tiene la menor idea, aunque mencionó que
los problemas que podrían ser creados para los grupos religiosos que públicamente
declararon una posición que sería vista como legalmente
discriminatoria. Al “cambiar radicalmente una institución que se
pensaba que era más grande que las personas que la vivían,” sugirió,
haces del matrimonio “lo que sea que la gente defina en cualquier
momento.” Lo que más lo molestaba fue que “estamos acelerándonos
hacia esto en unos 30 segundos de debate real.”
Don
S. Browning está de acuerdo. Recientemente se retiró como Alexander
Campbell, profesor de ética y ciencias sociales de la University of
Chicago Divinity School, el Profesor Browning ha venido dirigiendo el
Proyecto Religión, Cultura y Familia
[Religion, Culture and Family Project]. El proyecto, con el apoyo de la
Lilly Foundation [Fundación Lilly], ha producido 15 volúmenes de
trabajos académicos [scholarly volumes] explorando una amplia variedad
de perspectivas cristianos sobre el matrimonio y la familia, desde las
raíces judías hasta su incorporación en el derecho occidental y su
relevancia en los Estados Unidos contemporáneos. El proyecto también
ha producido un documental: “Marriage — Just a Piece of Paper?”
[Matrimonio: ¿Sólo un pedazo de papel?] que estuvo al aire en muchas
estaciones de la cadena PBS el Día de San Valentín de 2002.
“¿El
matrimonio es algo más que una relación interpersonal con un nexo muy
intimo con un componente sexual?” Preguntó el Profesor Browning en
una entrevista esta semana. El subrayó que los privilegios legales y
las protecciones relacionadas con el matrimonio han devenido así por
las dependencias a largo plazo en una pareja, entre sus miembros y de
los niños con los padres.
El
matrimonio entre personas del mismo género, por supuesto, centra su
atención en las necesidades de la pareja, mientras que no se da nada
por sentado respecto a los niños. Sin embargo, serios teóricos
legales, señaló Browning, han disputado la idea de que no sólo de los
privilegios a las relaciones heterosexuales respecto a las homosexuales,
sino también los privilegios de las amistades sexuales [privileging
sexual friendships] respecto a las relaciones sin contenido sexual
[relationships over nonsexual ones].
Su
cuestión es por qué no “des-legalizar” el matrimonio o las
relaciones íntimas de forma completa y extender los privilegios legales
y las protecciones asociadas con el matrimonio, dondequiera que se
pruebe relevante, como a una mujer de 50 años de edad que cuida a su
madre de 90 años? ¿O a su vecino de 90 años? ¿O a cualquier relación
de cuidado [caring] similar? Respondiendo a esa tendencia, el Profesor
Browning ha enunciado el concepto de “familiarismo crítico”
[”critical familism,”] construído alrededor de “igual-consideración-a-la-relación-madre-padre”
[”equal-regard mother-father partnership”], que él cree podría
guiar a las instituciones que forman la cultura como las iglesias, las
escuelas y los lugares de trabajo, así como algunos aspectos de política
de gobierno.
Mucho
de lo que el Profesor Browning proyecta parece dirigirse contra el
matrimonio entre personas del mismo género, sin ser enteramente o explícitamente
cerrado a la posibilidad, especialmente cuando hay niños involucrados.
En la conversación advirtió que “una vez uqe te alejas demasiado de
la idea de que el matrimonio está centrado en los niños, vas a entrar
a una serie de contradicciones sin fin.” Pero también es cuidado en
abstenerse y tomar posición en el actual debate lega.
Tal
reticencia no afectó a la Convención Bautista Sureña en su encuentro
anual en Phoenix, pues esta denominación reafirmó en manera abrumadora
su oposición al matrimonio entre personas del mismo género, criticando
a los medios de comunicación por intentar “proyectar las uniones
homosexuales ante los ojos de los niños” y urgió a nuevos esfuerzos
para convertir a los homosexuales desde su “estilo de vida.”
Entre
tal postura y la perspectiva opuesta de que sólo la ignorancia y el
prejuicio podrían producir dudas sobre un movimiento de predeterminación
a legalizar el matrimonio gay, ¿que oportunidades hay para que la
“esperanza de una discusión moral e intelectualmente rica”,
propuesta por Blankenhorn se logre? “Esta es una gran oportunidad,”
dijo Barbara Dafoe Whitehead, co-directora del grupo National Marriage
Project [Proyecto Nacional sobre el Matrimonio] en la Universidad
Rutgers, quien habló sobre la frustración de la gente que tiene dudas
pero que “no se identifica con la derecha religiosa ni como
anti-gay.”
“Existen
muchas cosas importantes en juego, pero una renuencia enorme para
discutirlas. Las fuerzas se unen contra una discusión seria, pensada,
sobre lo que hará a la institución del matrimonio—” Ella no acabó
la oración, pues tal vez no consideró que así fuera necesario.
“BELIEFS;
A Too-Hot Topic”, Peter Steinfels, New York Times, 21 june.
http://www.nytimes.com/2003/06/21/national/21BELI.html?pagewanted=all&position=
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2003
Document created 24.06.2003, 14:17:02 CET
Published 25.06.2003 |