Bernadette Malone escribe sobre cómo retrasar y acabar con el matrimonio gay.  

Si por mí quedase, la manera segura para evitar que la derogación de las leyes contra la sodomía, provenientes de la Suprema Corte, fuera un impulso para el matrimonio gay, haría dos cosas: ME aseguraría de que la mayoría de las personas viera las extravagancias de la Marcha del Orgullo Gay [Gay Pride Parade] que culminó en mi barrio de Greenwich Village el domingo pasado. (¡Si los bugas celebrásemos nuestra sexualidad con una marcha 10 veces más licenciosa que el Mardi Gras de Nueva Orleans, también me opondría al matrimonio heterosexual!). Además me aseguraría que todas las personas se enterasen del programa de estudios queer [queer studies] de la Universidad de New Hampshire. Eso acabaría con la idea del matrimonio en muchas personas. También me aseguraría de que el Presidente Bush jamás volviera a referirse al matrimonio entre un hombre y una mujer como “su perspectiva” –una palabra que invita al desafío-. En lugar de eso debería decir que es una convicción razonada de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer.

Sin embargo, el mayor esfuerzo para detener el matrimonio gay sería promover el matrimonio entre múltiples personas. Si: La Poligamia. Encontraría a un hombre en Utah que ignorase que la Iglesia Mormon prohibió en 1830 casarse con más de una mujer. Encontraría a un musulman acomodado, residente en los Estados Unidos, quien deseara tomar la fe de Muhammed [Mahoma] y llevase a efecto lo prescrito por el profeta: tener hasta cuatro esposas. Aunque me costase trabajo, tragaría saliva y haría frente común con algún grupo de bigamistas del Show de Jerry Springer, y le ofrecería ser una estrella mayor al tomar su caso ante la Suprema Corte de los Estados Unidos (bueno, olvidemos por el momento que nos soy abogada).

¿Por qué lo haría? Porque de esta manera forzaría a la sociedad, en especial a los cinco autócratas de la Suprema Corte de justicia quienes han decidido castrar las legislaturas estatales y en su lugar regir por sobre la sociedad, para que se den cuenta del efecto de romper la definición del matrimonio. Si la relación hombre-mujer ya no es necesario para el matrimonio, ¿entonces por qué es necesario que sea entre “dos”? ¿Por qué no pueden ser tres personas? ¿O 16, al estilo de David Koresh?  Como bien dijo el Juez Antonin Scalia, en su voto de disentimiento sobre el caso Lawrence v. Texas, la decisión de la Corte de que el estado no tiene derecho a regular la conducta sexual de adultos por consenso, lo único que significa es que la bigamia y todo tipo de otras conductas (prostitución, incesto, etc) no pueden ser regulados por los estados.

Yo presionaría a favor de la poligamia, con el fin de ironizar lo deseable del matrimonio entre un hombre y una mujer, la fórmula exacta para crear un hijo y criar a ese hijo con todos los beneficios de una influencia dual de género. Esa fórmula, sancionada por la tradición judeo-cristiana, supone presionar a la pareja a permanecer felizmente casada por siempre, en su mayor parte para beneficio de sus hijos. Yo estoy a favor de permitir que las personas hagan lo que deseen en sus recámaras, y me ha parecido incómodo vivir en estados con leyes contra la sodomía, pero con todo y que estoy a favor de la libertad [libertarian], sé que el estado necesita dar un apoyo al matrimonio tradicional – la menos para beneficio de los niños pues no es posible dejarlos de lado mientras se busca la libertad personal. De otra manera, los contribuyentes tendrán que recoger su cheque tanto por la manutención del hijo como por las cuentas del terapeuta.

Al presionar a favor de la poligamia, subrayaría mi punto sobre el matrimonio gay. Se me unirían algunos extremistas de izquierda con sus argumentos en contra del matrimonio tradicional. Espero que los estadounidenses despertarían. Michael Kinsley, reportero liberal que puede ser rememorado por sus inicios en el programa “Crossfire” de CNN, recomienda en una columna de Slate que lleguemos a un acuerdo entre gays y bugas negando el reconocimiento legal a cualquier matrimonio. Permitiendo que la gente haga lo que le venta en gana, en cualquier combinación posible. “Y sí, si tres personas desean casarse, o una persona desea casarse consigo misma, y si otra quiere hacerle una ceremonia para declararles casados, que así sea.” ¡Y al mismo tiempo, los activistas gay afirman que el matrimonio entre personas del mismo género no es una amenaza para el matrimonio tradicional!

El matrimonio legal para gays está en excelente forma para convertirse en ley ahora que la Suprema Corte ha fallado en el sentido de que los estados no pueden “discriminar” contra la conducta sexual entre dos adultos que así lo consientan. La mejor forma que yo veo para que la Suprema Corte reconsidere su decisión es presentarle la legalización de la poligamia –una conducta sexual entre adultos que lo hacen de forma voluntaria, que yo creo la mayoría de nosotros desearía discriminar.

. Bernadette Malone es ex editora de la página editorial del diario.

How to derail gay marriage:  Put polygamy on fast track,” Bernadette Malone, The Union Leader, July 6. Box 9555, Manchester, NH, 03108 (Fax: 603-668-0382 ) (E-Mail: letters@theunionleader.com ) ( http://www.theunionleader.com/ )

 

 
 

 

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Document created 22.07.2003, 14:17:02 CET
Published 23.07.2003