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LA ENTREVISTA: 

Monumentally Frank: 

Interview with Massachusetts Congressman Barney Frank

 

by Randy Shulman, 

Metro Weekly (Washington, DC glbt)

Aun cuando no llegan a una docena, los gays en el Congreso de Estados Unidos ya no son una anomalía como antes lo fueron. Y fue en 1987, para ser exactos, cuando Barney Frank, el Congresista por Massachusetts que tiene facilidad de palabra, un demócrata convencido, salió del clóset ante sus colegas, ante sus constituyentes y ante el mundo. Fue un momento histórico en la historia gay de Estados Unidos.

Algunos pensaron que ese era el momento más importante para Frank, pero siguieron otros, no siempre positivos. En 1989, Frank estuvo relacionado con un escándalo provocado por Steve Gobie, un prostituto a quien había contratado. Gobie aseguró que dirigía un servicio de acompañamiento desde el departamento del congresista, y dijo que Frank era el jefe. Gobie estaba mintiendo y Frank recibió una reprimenda.

“Fue una señal de lo irresponsable que he sido. Casi todo lo positivo de mi salida del clóset fue deshecho por mi propia estupidez,” dice Frank ahora. Irónicamente, el escándalo lo pone en una posición única diez años después, cuando fue contra el presidente Clinton en las audiencias del Congreso; y es precisamente esta audiencia la pieza central de Let’s Get Frank, un documental realizado por Bart Everly.

La película, que inicia exhibición en World Premiere (March 27) en un evento patrocinado por One-In-Ten, es una serie de escenas cándicas, íntimas, vibrantes durante la audiencia, en el Congreso y el comportamiento de los medios, y, por supuesto, Frank mismo.

“Let’s Get Frank” aborda el escándalo presidencial, pero también la declaración de Dick Armey cuando se refiere al congresista gay como “Barney Fag” [Barney Maricón].  La película es un tributo respetuoso al Congresista Frank, una celebracion a la vida de un hombre que llegó a Washington y salió del clóset..

Frank, cumplió 63 años el 31 de Marzo, parece diez años menor. Hace ejercicio y tiene una pareja estable y se define como alguien feliz. Barney Frank no sólo lucha por la causa gay, sino por aquello que considera justo. Recientemente se le nombró co-presidente del Homeland Security Council, es un crítico de la premura mostrada por la Administración Bush para ir a la guerra, y sabe, con resignación, que los asuntos gay se mantienen al márgen, hasta que un demócrata regrese a la Casa Blanca.

Una visita al apartamento de Frank en Washington D.C., modesto, pequeño pero confortable, es como un retiro de la locura del Congreso. La facilidad de palabra, y su actitud como ser humano cotidiano, hace brillar su intelecto, sin llegar a ser pretencioso.

Esta es parte de la entrevista del Metro Weekly con este monumento gay de Washington: Barney Frank.

METRO WEEKLY:  Empecemos con la película, usted permitió que el realizador [filmmaker] Bart Everly tuviera un acceso extraordinario en 1999 a la audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes sobre si se impuganba [impeach] o no a Bill Clinton. ¿Por qué hacerlo?

BARNEY FRANK:  Pensé que era bueno que la gente supiera cómo funcionan las cosas adentro, todo el proceso político. Existe una tendencia entre los periodistas o historiadores que escriben sobre estas cosas, de imponer un poco de más orden en el proceso de lo que de hecho sucede. Es un proceso muy humano, y creo que la gente debería ver eso. Además pensé: “Esto la hará una mejor película,” pues no sólo sería el público y las noticias.

MW:  Una de las cosas que más me llamó la atención fue la atención en la presencia de los medios.

FRANK:  Mientras veía a Bart dirigiendo me di cuenta que el film sería tanto sobre los medios de comunicación como sobre el Congreso. Viéndolo mejor pasé más tiempo hablando con la TV, la radio y la prensa escrita que en un proceso formal para hacer la película.

El mayor reto es no repetirse, odio repetirme. Una de las razones por las que soy político y no académico –aunque empecé la vida en la academia- es porque no pongo mucha atención y me aburro muy pronto. Creo que uno de los mayores atractivos de ser un legislador, en particular, es que tenemos que abordar tantas cosas en el curso de un día. Cuando estas en medio de una historia tan dominante, todo parece girar en torno a un centro y no quería repetirme ante los medios.

MW:  Una de las cosasa que más disfruté fue su sentido del humor, especialmente para desarmar a sus opositores.

FRANK:  El humor es verdaderamente una ayuda, lo uso de forma constante. Lo disfruto y me ayuda a no aburrirme. Pero puede ser un arma política, poner en ridículo puede ser muy efectivo. Además, para que el uso del ridículo funcione, la persona de que se mofa debe ser ridícula en sí misma.

Y siendo gay también el humor juega un rol especial. Obviamente otros se dedican a odiar y no busco su simpatía. Otros se sienten incómodos al lado de alguno de nosotros los gay y en realidad no los puedo culpar, pues los adultos mayores de cuarenta años de edad, crecieron en una sociedad muy homófoba. Es difícil superar las emociones y los prejuicios con que se creció. Lo que pretendo es que la gente se burle del prejuicio, esto los ayuda a superarlo y reduce su incomodidad.

MW:  Por ejemplo cuando el Presidente del Comité del Comité Judicial de la Cámara, Henry Hyde dice: “Me dirijiré al caballero de Massachusetts” [”I’ll swing to the gentleman from Massachusetts”] y usted retoma la frase para permitir la risa es un momento inolvidable, como un programa de televisión.

FRANK:  Y Henry también mostró una buena disposición, como una rutina de un programa cómico. En realidad ayuda que la gente se ría, incluyendo aquellos que utilizan la retórica anti-gay. Supongo que esa es otra de las razones por las que bromeo sobre ser gay. Quiero apoyar a que la gente salga del clóset, quiero decirles: “Oye, esto es divertido. Ven, el agua está bien”.

MW:  El film aborda casi todos los aspectos de su carrera desde 1989, especialmente el escándalo inicial con Steve Gobie, pasando por el comentario de “Barney Fag” de Dick Armey, líder de la Mayoría en la Cámara. ¿Qué piensa de Gobie y Armey hoy?

FRANK:  Bueno, no soy un hombre que perdona con facilidad. Aun estoy enojado. No siento ningún tipo de respeto hacia Armey o Gobie, quien me mintió. Pero es interesante, y eso quise mostrar en el Comité Judicial, que Bill Clinton se metió en problemas más serios, como mucha gente, por haber tratado de encubrir los hechos más que por los hechos mismos. Yo aprendí mi lección en el 89 cuando Gobie decidió ser famoso al atacarme. Bueno, no pudo salir avante, porque yo llevaba más de dos años de estar fuera del clóset, así que decide no sólo hablar de mí por haberle pagado a cambio de sexo, lo que es cierto, sino hablar de muchas cosas que no eran ciertas.

Ahora me enfrentaba al siguiente dilema: casi todo lo que decía Gobie era mentira. Pero había algo de verdad ahí: yo le pagué por tener sexo. Y la única manera en que podría negar cosas de forma convincente, era admitiendo lo que era cierto. De hecho, Gary Condit se metió en problemas por esto, pues si hubiese dicho: “Sí, yo tenía una relación sexual con [Chandra Levy], estuvo mal,” no habría tenido tantos problemas. Lo que ocurrió entonces es que la gente empezó a pensar que tenía relación con el asesinato de Levy. Por eso mi perspectiva en la audiencia fue: “Muy bien, admite lo que hiciste mal, pues de otra manera no serás capaz de refutar todas estas mentiras.”

MW:  En el film alguien dice que por el escándalo del ‘89 su carrera política acabaría.

FRANK:  Para ser honestos, yo también lo pensé. Pero jamás iba a renunciar porque quería que el Comité de Etica hiciera la investigación. Sabía que podía probar que la mayoría de las declaraciones de Gobie eran mentira [bullshit]. Pero llegué a pensar: “Bueno, será mejor que no busque la reelección, pues no ganaré. Y si soy el nominado, el Republicano me puede ganar.” Luego resultó que los electores respondieron: “Okay, bien. Hiciste algo mal, pero lo admitiste.”

MW: En la película, asegura que el mandato de Clinton respecto a los gays es histórico.

FRANK: El historial de Clinton respecto a los gays fue mejor que el de John  Kennedy respecto a los negros. Clinton fue el primer presidente que oficialmente dijo que la discriminación basada en la orientación sexual es mala, y los presidentes normalmente no actúan de inmediato como lo hizo Clinton. Uno de los problemas con los medios de comunicación es que sólo prestan atención a las cosas que generan controversia, no necesariamente porque son importantes.

Clinton perdió sobre los gays en las fuerzas armadas. Pero ganó algo que tal vez sea más significativo en la vida de la mayoría de la gente GLBT, deshaciéndose de la situación del examen de seguridad [security  clearance]. Pues millones de personas, tanto empleados del gobierno como de aquellas empresas con contratos para el departamento de defensa, tenían un registro así. Solía recibir llamadas en que alguien me decía: “Estoy por recibir un empleo”, o “Mi novio está por recibir un empleo y no estamos fuera del clóset, ¿qué le decimos al FBI?” Bill Clinton abolió esto al firmar una órden ejecutiva y lo abolió.

MW: ¿Existe algún área en la que la Administración Bush continúe el legado de Clinton?

FRANK:  Dos cosas han ocurrido en este país: Primero, el país como un todo ha mejorado porque más y más gente sale del clóset. Lo que descubrimos al salir del clóset es que ayudamos a que los Estados Unidos descubra que la gente es menos homófoba de lo que se creía. Esto es muy importante.

El Partido Republicano, sin embargo, comparado con el resto del país, esta peor. Se están volviendo más de derecha. Así que mientras el país mejora, los Republicanos se encuentran ante dos fuegos: El Presidente Bush –el papá- se negó a hacer tres cosas que Bill Clinton hizo: declarar que los gays son elegibles como refugiados para recibir estatus de inmigrantes; emitir una regla que dice que no puedes ser discriminado en el servicio público; y, acabar con el registro de seguridad [security clearance].

Ahora bien, lo que el President Bush padre no hizo, su hijo no lo está rechazando. Así que el legado está de la siguiente forma: Estamos en un momento en que existe el apoyo suficiente, incluso cuando los republicanos están en el poder, en que no veremos mayores progresos, pero tampoco veremos retrocesos en lo que se ha logrado.

MW:  Tenemos un récord de políticos abiertamente gay. La gente está dando cuenta de que si eres bueno en tu trabajo, si eres honesto en lo que haces y eres bueno con tus electores, ellos te apoyarán.

FRANK:  El parteagüas fue [Rep.] Tammy  Baldwin, pues el congresista Jim Kolbe, los ex Representantes Gerry Studds, y Steve Gunderson, así como yo mismo, todos salimos del clóset ante nuestro electorado una vez que ya teníamos el puesto, y todos sabemos que cuando la gente ya te conoce y le agradas, salir del clóset no es un problema tan grande.

MW: Pero se tuvo que allanar el camino. No hubiese sido electo de haber sido abiertamente gay en 1981.

FRANK: Estoy de acuerdo, y en el ‘87 aún estaba inseguro sobre el resultado de salir del clóset. De hecho le diré lo que es más interesante, ya corría el rumor de que iba a salir del clóset. Y cuando algunos de los miembros más liberales y pro-gay de la Cámara se enteraron y me preguntaron, les dije que efectivamente iba a salir del clóset, a lo que ellos me decían: “Bueno, ojalá que no lo hicieras, porque te necesitamos como aliado para luchar los asuntos de gasto de defensa, o de libertades civiles, o de discriminación en la vivienda, etcétera.” La sensación general era que una vez fuera del clóset yo quedaría minimizado, y estaría apabullado por un sólo asunto, tal vez no por mi decisión sino por la reacción de los demás. Y no podía asegurar lo contrario. Era 1987 y existía todo ese temor a salir del clóset. En realidad, todos esos temores, resultaron falsos.

MW: Salió del clóset ya siendo un adulto, pero me decía que ya sabía que era gay desde los 13 años. Debió haber sido muy difícil [stressful] para usted antes de 1987.

FRANK: Sentí mucha presión, mucho miedo; comí de más, engordé. Hice el error de muchos gays: “No puedo tener una vida real como persona, ni una vida social, así que haré una carrera que lo compense.” Y eso fue un error terrible. Cuando intentas que tu carrera substituya tu vida privada, entonces estás envenenando tu carrera, pues existen necesidades físicas y emocionales que no quedan satisfechas. Alguna vez, ya fuera del clóset, el Representante [hoy Senador] Chuck  Schumer me dijo: “Estamos tan felices de que hayas salido del clóset. Es ahora mucho más fácil trabajar contigo. Eres mucho mejor en el trabajo.” Así que salir del clóset me hizo mejor en el trabajo, pues mi trabajo se relaciona en gran medida con lo interpersonal. Cuando estas entre odiándote a ti mismo y frustrado y reprimido y atemorizado, entonces no eres tan efectivo en tu trabajo.

MW: ¿Considera que su salida del clóset era inevitable?

FRANK: Pongámoslo de la siguiente manera: Sí, pero no lo sabía en ese momento. Una de las cosas por las que me siento mejor, aun cuando existe algún resultado político adverso, es el rápido progreso que hemos logrado respecto a los derechos gay y lesbianos, mucho más rápido de lo que hubiera imaginado. Yo trabajaba para el gobernador de Boston como una especie de liberal (a fines de los sesenta). No existía un Movimiento a favor de los Derechos Gay en Boston. De haberlo habido lo habría encontrado. Luego vino Stonewall y todo cambió. He estado activo en el movimiento por Derechos Gay desde el ‘72 –yo presenté [filed] la primera iniciativa de ley pro-derechos gay en la historia de Massachusetts-. Y si en 1972 me hubiesen preguntado mi perspectiva respecto a los derechos gay en el estado 30 años después, habría sido pesimista. Pero existe un progreso enorme.

Así que de haber sabido el progreso que estaba por venir, habría salido del clóset con anterioridad. Pero no parecía inevitable en ese momento.

MW:  ¿Dado el control de la Cámara de Representantes por los Republicanos, en un contexto de guerra, existe alguna posibilidad para ver alguna legislación pro-gay?

FRANK: No. La gente necesita entender esto, así como grupos activistas como Log Cabin [de Republicanos abiertamente gay] o Human Rights Campaign, quienes no quieren admitir un gran error: en la Cámara de Representantes el control de la agenda está en mano del líder de la mayoría. Cuando el control es Republicano, como ahora, lo único seguro es: a) nada bueno como resultado y, b) que algunas cosas malas serán permitidas.

Este es mi problema con algunos Republicanos moderados, quienes son solidarios. Siempre dicen que nos apoyan en lo sustancial, pero siguen todos los movimientos del resto de los Republicanos. Cuando intentamos presentar alguna moción o proyecto pro-gay, los Republicanos más pro-gay, incluyendo a Kolbe, votan con el partido porque así lo han establecido. De forma que la moción o el proyecto ni siquiera llega a discutirse. Luego te los encuentras y te dicen: “Ah, bueno, lo que pasa es que lo habríamos apoyado pero no llegó jamás a la votación.”

La respuesta el la siguiente: mientras el control de la Cámara esté en los Republicanos, Tom DeLay como su líder, ellos tienen el control de la agenda. Y él no permitirá que se discutan iniciativas contra crímenes por odio, ni anti-discriminación. Simplemente no lo permitirá.

MW: Sé que está contra la guerra en Irak, ¿tiene algún comentario?

FRANK:  Saddam Hussein es un hombre terrible. Deseo que muriese mañana, o ayer; pero no creo que la población crea que es una amenaza y tampoco lo pienso. No deseo ignorar a Saddam Hussein, pero la gente que dice que no podemos dar concesiones no saben lo que están diciendo. Adolfo Hitler fue libre de marchar sobre el Rhineland, lo que no debío hacer, y construir un ejército. Pero el caso de Saddam Hussein es diferente, pues en cuanto ingresó a Kuwait, Occidente dijo: “Okay, esto es todo.” Y nos enfrentamos a él. Actualmente Irak y Saddam Hussein está bajo más restricciones que cualquier otro país en el mundo. Ha recibido la presencia de inspectores, tiene sanciones, no puede ir más allá de veinte millas dentro de su territorio. De hecho, el ejército estadounidense ha dicho que el ejército iraquí es un tercio de lo fuerte que era hace once años.

Además, cuando Adolfo Hitler, once años tras su agresión, era hasta diez veces más fuerte. Así que las cosas se estan haciendo, y me temo que la oposición del mundo Occidental es desilusinante. Estamos perdiendo nuestra habilidad de tener influencia en otras partes. Creo que pagaremos un precio terrible. El mejor argumento de Bush es que si nos deshacemos de Saddam Hussein, estaremos promoviendo la modernización y la democracia en el mundo Arabe. Pero creo que el resultado será el contrario.

MW: La Administración Bush seguirá con el patrón de excluir a los gays y continuar la política de “Don’t Ask,  Don’t Tell”

FRANK: Cierto, pero creo que una vez que los Demócratas lleguen al poder, podremos terminar esta política, ya que en 1993 el argumento que se manejó no fue que somos malos soldados, o malos marineros ni malos miembros de la fuerza aérea, sino que las personas bugas [straight] tenían muchos prejuicios contra la población GLBT, lo que habría sido un factor desorganizador. Ahora será más difícil continuar este argumento: los muchachos de veinte años es mucho menos anti-gay que los jóvenes de veinte años de hace diez años. Va a costarles mucho trabajo decir que los muchachos de hoy se incomodan tanto como la generación actual.

MW: La semana pasada leí en el New York Post que los crímenes por odio están bajando pero que los que ocurren son mucho más violentos.

FRANK: Sí, lo leí. ¿Y sabes lo que significa?  Que quienes odian saben que están perdiendo y esto los está enojando. Se sienten más amenazados, por lo que son más violentos.

MW:  ¿Alguna aspiración política en el horizonte?

FRANK: Para ser honestos, si el Senador John Kerry se convierte en Presidente, me gustaría convertirme en Senador. Pero lo más pronto sería en 2006. Por otro lado, ahora soy el Demócrata con más carrera [senior Democrat] en el Comité de Servicios Financieros. Y si los Demócratas recupearmos la Cámara, yo sería presidente de este Comité que supervisa la Reserva Federal, al Banco Mundial, el FMI, toda la banca, y los programas federales de vivienda. Es mucho lo que dejaría para ser un Senador en su primer periodo.

MW: Esta en una posición de conocer al presidente mejor que la mayoría de nosotros. Asi que deseo preguntarle sobre su percepción de Bush. Si no tuviera que seguir los lineamientos Republicanos, ¿sería más pro-gays?

FRANK:  Bueno, no creo que sea personalmente anti-gay. Pero sí sé que es un hombre político. Diré lo siguiente: Sergio y yo hemos estado en la Casa Blanca un par de veces. El es muy amable, pero es un político. No existe duda al respecto. Desafortunadamente eso no es relevante, porque debe seguir lo que diga su partido. No creo que esa una actitud personal, pero George Bush no desea enojar a los miembros de derecha de su partido.

MW:  ¿Cuánto tiempo han estado juntos Sergio y usted?

FRANK: Cuatro años y medio. Es interesante porque una parte de mi trabajo es muy demandante y esto hace difícil tener una relación. Yo soy afortunado, pues el trabajo de Sergio es tan demandante como el mío. El viaja mucho y tiene que trabajar hasta tarde. Durante la semana, a veces él trabaja hasta más tarde que yo. Así que es benéfico par nuestra relación que ambos tengamos este tipo de trabajo. Esto también significa que solemos pasar mucho tiempo en su departamento, o en el mío, viendo la televisión, sin hacer nada.

MW: Ha sobrevivido a sus detractores. ¿Cómo se siente al respecto?

FRANK: Bien. Me siento muy afortunado porque no siempre he tomado las decisiones correctas. Creo que salí avante en los momentos justos. Si fuera 20 años más viejo habría sido imposible. No habría forma de lograr en 1967 lo que he hecho en 1987.  Y si fuera 20 años más joven, no sería tan difícil. Creo que para la gente que esté fuera del clóset en 2007 las cosas no serán tan difíciles. Sin embargo, es importante reconocer que el movimiento que hice, con la oportunidad que tuve, me convirtió en una persona que ha hecho la diferencia. Y eso tiene mucho que ver con la fecha en que naciste pues así eres educado. Y yo me siento muy bien por hacer las cosas de esta forma, pues aunque tuve algunos errores graves, he vivido lo mejor que he podido para mi tiempo.

MW:  Viéndolo en esta perspectiva, ¿cuál cree que será su legado personal para la Comunidad Gay?

FRANK:  Bueno, primero que nada, la gente ha hecho más por mí que yo por ellos. Eso es uno de los aspectos de la política. La gran desproporción entre las recompensas y los resultados. Una gran parte de la gente ha trabajado duro a nombre mío y yo he recibido el crédito, así que me siento más en deuda. Pero creo que soy una de esas personas que puede mostrar que es posible salir del clóset y prosperar.

“Let’s Get Frank” en Carnegie building, 1530 P Street NW, (27 Marzo) a las 7:30 p.m. Tickets to the film can be purchased online at  www.reelaffirmations.org  or by calling 202-986-1119.

“Monumentally Frank; Interview with Massachusetts Congressman Barney Frank”, by Randy Shulman, Metro Weekly, March 20, Washington, DC, (E-Mail: letters@metroweekly.com) http://www.metroweekly.com/feature/?ak=391

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Copyright ©
2003
Document created 01.04.2003, 14:17:02 CET
Published 01.04.2003
 

MW / Metro Weekly - Washington DC gay and lesbian entertainment magazine and guide

Metro Weekly, March 20, 2003

1012 14th Street NW, Ste. 209, Washington, DC 20005

(Fax: 202-638-6831 ) (E-Mail: letters@metroweekly.com )

( http://www.metroweekly.com)

http://www.metroweekly.com/feature/?ak=391 

 

 

LA ENTREVISTA: 

Monumentally Frank: 

Interview with Massachusetts Congressman Barney Frank

 

by Randy Shulman, 

Metro Weekly (Washington, DC glbt)

Aun cuando no llegan a una docena, los gays en el Congreso de Estados Unidos ya no son una anomalía como antes lo fueron. Y fue en 1987, para ser exactos, cuando Barney Frank, el Congresista por Massachusetts que tiene facilidad de palabra, un demócrata convencido, salió del clóset ante sus colegas, ante sus constituyentes y ante el mundo. Fue un momento histórico en la historia gay de Estados Unidos.

Algunos pensaron que ese era el momento más importante para Frank, pero siguieron otros, no siempre positivos. En 1989, Frank estuvo relacionado con un escándalo provocado por Steve Gobie, un prostituto a quien había contratado. Gobie aseguró que dirigía un servicio de acompañamiento desde el departamento del congresista, y dijo que Frank era el jefe. Gobie estaba mintiendo y Frank recibió una reprimenda.

“Fue una señal de lo irresponsable que he sido. Casi todo lo positivo de mi salida del clóset fue deshecho por mi propia estupidez,” dice Frank ahora. Irónicamente, el escándalo lo pone en una posición única diez años después, cuando fue contra el presidente Clinton en las audiencias del Congreso; y es precisamente esta audiencia la pieza central de Let’s Get Frank, un documental realizado por Bart Everly.

La película, que inicia exhibición en World Premiere (March 27) en un evento patrocinado por One-In-Ten, es una serie de escenas cándicas, íntimas, vibrantes durante la audiencia, en el Congreso y el comportamiento de los medios, y, por supuesto, Frank mismo.

“Let’s Get Frank” aborda el escándalo presidencial, pero también la declaración de Dick Armey cuando se refiere al congresista gay como “Barney Fag” [Barney Maricón].  La película es un tributo respetuoso al Congresista Frank, una celebracion a la vida de un hombre que llegó a Washington y salió del clóset..

Frank, cumplió 63 años el 31 de Marzo, parece diez años menor. Hace ejercicio y tiene una pareja estable y se define como alguien feliz. Barney Frank no sólo lucha por la causa gay, sino por aquello que considera justo. Recientemente se le nombró co-presidente del Homeland Security Council, es un crítico de la premura mostrada por la Administración Bush para ir a la guerra, y sabe, con resignación, que los asuntos gay se mantienen al márgen, hasta que un demócrata regrese a la Casa Blanca.

Una visita al apartamento de Frank en Washington D.C., modesto, pequeño pero confortable, es como un retiro de la locura del Congreso. La facilidad de palabra, y su actitud como ser humano cotidiano, hace brillar su intelecto, sin llegar a ser pretencioso.

Esta es parte de la entrevista del Metro Weekly con este monumento gay de Washington: Barney Frank.

METRO WEEKLY:  Empecemos con la película, usted permitió que el realizador [filmmaker] Bart Everly tuviera un acceso extraordinario en 1999 a la audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes sobre si se impuganba [impeach] o no a Bill Clinton. ¿Por qué hacerlo?

BARNEY FRANK:  Pensé que era bueno que la gente supiera cómo funcionan las cosas adentro, todo el proceso político. Existe una tendencia entre los periodistas o historiadores que escriben sobre estas cosas, de imponer un poco de más orden en el proceso de lo que de hecho sucede. Es un proceso muy humano, y creo que la gente debería ver eso. Además pensé: “Esto la hará una mejor película,” pues no sólo sería el público y las noticias.

MW:  Una de las cosas que más me llamó la atención fue la atención en la presencia de los medios.

FRANK:  Mientras veía a Bart dirigiendo me di cuenta que el film sería tanto sobre los medios de comunicación como sobre el Congreso. Viéndolo mejor pasé más tiempo hablando con la TV, la radio y la prensa escrita que en un proceso formal para hacer la película.

El mayor reto es no repetirse, odio repetirme. Una de las razones por las que soy político y no académico –aunque empecé la vida en la academia- es porque no pongo mucha atención y me aburro muy pronto. Creo que uno de los mayores atractivos de ser un legislador, en particular, es que tenemos que abordar tantas cosas en el curso de un día. Cuando estas en medio de una historia tan dominante, todo parece girar en torno a un centro y no quería repetirme ante los medios.

MW:  Una de las cosasa que más disfruté fue su sentido del humor, especialmente para desarmar a sus opositores.

FRANK:  El humor es verdaderamente una ayuda, lo uso de forma constante. Lo disfruto y me ayuda a no aburrirme. Pero puede ser un arma política, poner en ridículo puede ser muy efectivo. Además, para que el uso del ridículo funcione, la persona de que se mofa debe ser ridícula en sí misma.

Y siendo gay también el humor juega un rol especial. Obviamente otros se dedican a odiar y no busco su simpatía. Otros se sienten incómodos al lado de alguno de nosotros los gay y en realidad no los puedo culpar, pues los adultos mayores de cuarenta años de edad, crecieron en una sociedad muy homófoba. Es difícil superar las emociones y los prejuicios con que se creció. Lo que pretendo es que la gente se burle del prejuicio, esto los ayuda a superarlo y reduce su incomodidad.

MW:  Por ejemplo cuando el Presidente del Comité del Comité Judicial de la Cámara, Henry Hyde dice: “Me dirijiré al caballero de Massachusetts” [”I’ll swing to the gentleman from Massachusetts”] y usted retoma la frase para permitir la risa es un momento inolvidable, como un programa de televisión.

FRANK:  Y Henry también mostró una buena disposición, como una rutina de un programa cómico. En realidad ayuda que la gente se ría, incluyendo aquellos que utilizan la retórica anti-gay. Supongo que esa es otra de las razones por las que bromeo sobre ser gay. Quiero apoyar a que la gente salga del clóset, quiero decirles: “Oye, esto es divertido. Ven, el agua está bien”.

MW:  El film aborda casi todos los aspectos de su carrera desde 1989, especialmente el escándalo inicial con Steve Gobie, pasando por el comentario de “Barney Fag” de Dick Armey, líder de la Mayoría en la Cámara. ¿Qué piensa de Gobie y Armey hoy?

FRANK:  Bueno, no soy un hombre que perdona con facilidad. Aun estoy enojado. No siento ningún tipo de respeto hacia Armey o Gobie, quien me mintió. Pero es interesante, y eso quise mostrar en el Comité Judicial, que Bill Clinton se metió en problemas más serios, como mucha gente, por haber tratado de encubrir los hechos más que por los hechos mismos. Yo aprendí mi lección en el 89 cuando Gobie decidió ser famoso al atacarme. Bueno, no pudo salir avante, porque yo llevaba más de dos años de estar fuera del clóset, así que decide no sólo hablar de mí por haberle pagado a cambio de sexo, lo que es cierto, sino hablar de muchas cosas que no eran ciertas.

Ahora me enfrentaba al siguiente dilema: casi todo lo que decía Gobie era mentira. Pero había algo de verdad ahí: yo le pagué por tener sexo. Y la única manera en que podría negar cosas de forma convincente, era admitiendo lo que era cierto. De hecho, Gary Condit se metió en problemas por esto, pues si hubiese dicho: “Sí, yo tenía una relación sexual con [Chandra Levy], estuvo mal,” no habría tenido tantos problemas. Lo que ocurrió entonces es que la gente empezó a pensar que tenía relación con el asesinato de Levy. Por eso mi perspectiva en la audiencia fue: “Muy bien, admite lo que hiciste mal, pues de otra manera no serás capaz de refutar todas estas mentiras.”

MW:  En el film alguien dice que por el escándalo del ‘89 su carrera política acabaría.

FRANK:  Para ser honestos, yo también lo pensé. Pero jamás iba a renunciar porque quería que el Comité de Etica hiciera la investigación. Sabía que podía probar que la mayoría de las declaraciones de Gobie eran mentira [bullshit]. Pero llegué a pensar: “Bueno, será mejor que no busque la reelección, pues no ganaré. Y si soy el nominado, el Republicano me puede ganar.” Luego resultó que los electores respondieron: “Okay, bien. Hiciste algo mal, pero lo admitiste.”

MW: En la película, asegura que el mandato de Clinton respecto a los gays es histórico.

FRANK: El historial de Clinton respecto a los gays fue mejor que el de John  Kennedy respecto a los negros. Clinton fue el primer presidente que oficialmente dijo que la discriminación basada en la orientación sexual es mala, y los presidentes normalmente no actúan de inmediato como lo hizo Clinton. Uno de los problemas con los medios de comunicación es que sólo prestan atención a las cosas que generan controversia, no necesariamente porque son importantes.

Clinton perdió sobre los gays en las fuerzas armadas. Pero ganó algo que tal vez sea más significativo en la vida de la mayoría de la gente GLBT, deshaciéndose de la situación del examen de seguridad [security  clearance]. Pues millones de personas, tanto empleados del gobierno como de aquellas empresas con contratos para el departamento de defensa, tenían un registro así. Solía recibir llamadas en que alguien me decía: “Estoy por recibir un empleo”, o “Mi novio está por recibir un empleo y no estamos fuera del clóset, ¿qué le decimos al FBI?” Bill Clinton abolió esto al firmar una órden ejecutiva y lo abolió.

MW: ¿Existe algún área en la que la Administración Bush continúe el legado de Clinton?

FRANK:  Dos cosas han ocurrido en este país: Primero, el país como un todo ha mejorado porque más y más gente sale del clóset. Lo que descubrimos al salir del clóset es que ayudamos a que los Estados Unidos descubra que la gente es menos homófoba de lo que se creía. Esto es muy importante.

El Partido Republicano, sin embargo, comparado con el resto del país, esta peor. Se están volviendo más de derecha. Así que mientras el país mejora, los Republicanos se encuentran ante dos fuegos: El Presidente Bush –el papá- se negó a hacer tres cosas que Bill Clinton hizo: declarar que los gays son elegibles como refugiados para recibir estatus de inmigrantes; emitir una regla que dice que no puedes ser discriminado en el servicio público; y, acabar con el registro de seguridad [security clearance].

Ahora bien, lo que el President Bush padre no hizo, su hijo no lo está rechazando. Así que el legado está de la siguiente forma: Estamos en un momento en que existe el apoyo suficiente, incluso cuando los republicanos están en el poder, en que no veremos mayores progresos, pero tampoco veremos retrocesos en lo que se ha logrado.

MW:  Tenemos un récord de políticos abiertamente gay. La gente está dando cuenta de que si eres bueno en tu trabajo, si eres honesto en lo que haces y eres bueno con tus electores, ellos te apoyarán.

FRANK:  El parteagüas fue [Rep.] Tammy  Baldwin, pues el congresista Jim Kolbe, los ex Representantes Gerry Studds, y Steve Gunderson, así como yo mismo, todos salimos del clóset ante nuestro electorado una vez que ya teníamos el puesto, y todos sabemos que cuando la gente ya te conoce y le agradas, salir del clóset no es un problema tan grande.

MW: Pero se tuvo que allanar el camino. No hubiese sido electo de haber sido abiertamente gay en 1981.

FRANK: Estoy de acuerdo, y en el ‘87 aún estaba inseguro sobre el resultado de salir del clóset. De hecho le diré lo que es más interesante, ya corría el rumor de que iba a salir del clóset. Y cuando algunos de los miembros más liberales y pro-gay de la Cámara se enteraron y me preguntaron, les dije que efectivamente iba a salir del clóset, a lo que ellos me decían: “Bueno, ojalá que no lo hicieras, porque te necesitamos como aliado para luchar los asuntos de gasto de defensa, o de libertades civiles, o de discriminación en la vivienda, etcétera.” La sensación general era que una vez fuera del clóset yo quedaría minimizado, y estaría apabullado por un sólo asunto, tal vez no por mi decisión sino por la reacción de los demás. Y no podía asegurar lo contrario. Era 1987 y existía todo ese temor a salir del clóset. En realidad, todos esos temores, resultaron falsos.

MW: Salió del clóset ya siendo un adulto, pero me decía que ya sabía que era gay desde los 13 años. Debió haber sido muy difícil [stressful] para usted antes de 1987.

FRANK: Sentí mucha presión, mucho miedo; comí de más, engordé. Hice el error de muchos gays: “No puedo tener una vida real como persona, ni una vida social, así que haré una carrera que lo compense.” Y eso fue un error terrible. Cuando intentas que tu carrera substituya tu vida privada, entonces estás envenenando tu carrera, pues existen necesidades físicas y emocionales que no quedan satisfechas. Alguna vez, ya fuera del clóset, el Representante [hoy Senador] Chuck  Schumer me dijo: “Estamos tan felices de que hayas salido del clóset. Es ahora mucho más fácil trabajar contigo. Eres mucho mejor en el trabajo.” Así que salir del clóset me hizo mejor en el trabajo, pues mi trabajo se relaciona en gran medida con lo interpersonal. Cuando estas entre odiándote a ti mismo y frustrado y reprimido y atemorizado, entonces no eres tan efectivo en tu trabajo.

MW: ¿Considera que su salida del clóset era inevitable?

FRANK: Pongámoslo de la siguiente manera: Sí, pero no lo sabía en ese momento. Una de las cosas por las que me siento mejor, aun cuando existe algún resultado político adverso, es el rápido progreso que hemos logrado respecto a los derechos gay y lesbianos, mucho más rápido de lo que hubiera imaginado. Yo trabajaba para el gobernador de Boston como una especie de liberal (a fines de los sesenta). No existía un Movimiento a favor de los Derechos Gay en Boston. De haberlo habido lo habría encontrado. Luego vino Stonewall y todo cambió. He estado activo en el movimiento por Derechos Gay desde el ‘72 –yo presenté [filed] la primera iniciativa de ley pro-derechos gay en la historia de Massachusetts-. Y si en 1972 me hubiesen preguntado mi perspectiva respecto a los derechos gay en el estado 30 años después, habría sido pesimista. Pero existe un progreso enorme.

Así que de haber sabido el progreso que estaba por venir, habría salido del clóset con anterioridad. Pero no parecía inevitable en ese momento.

MW:  ¿Dado el control de la Cámara de Representantes por los Republicanos, en un contexto de guerra, existe alguna posibilidad para ver alguna legislación pro-gay?

FRANK: No. La gente necesita entender esto, así como grupos activistas como Log Cabin [de Republicanos abiertamente gay] o Human Rights Campaign, quienes no quieren admitir un gran error: en la Cámara de Representantes el control de la agenda está en mano del líder de la mayoría. Cuando el control es Republicano, como ahora, lo único seguro es: a) nada bueno como resultado y, b) que algunas cosas malas serán permitidas.

Este es mi problema con algunos Republicanos moderados, quienes son solidarios. Siempre dicen que nos apoyan en lo sustancial, pero siguen todos los movimientos del resto de los Republicanos. Cuando intentamos presentar alguna moción o proyecto pro-gay, los Republicanos más pro-gay, incluyendo a Kolbe, votan con el partido porque así lo han establecido. De forma que la moción o el proyecto ni siquiera llega a discutirse. Luego te los encuentras y te dicen: “Ah, bueno, lo que pasa es que lo habríamos apoyado pero no llegó jamás a la votación.”

La respuesta el la siguiente: mientras el control de la Cámara esté en los Republicanos, Tom DeLay como su líder, ellos tienen el control de la agenda. Y él no permitirá que se discutan iniciativas contra crímenes por odio, ni anti-discriminación. Simplemente no lo permitirá.

MW: Sé que está contra la guerra en Irak, ¿tiene algún comentario?

FRANK:  Saddam Hussein es un hombre terrible. Deseo que muriese mañana, o ayer; pero no creo que la población crea que es una amenaza y tampoco lo pienso. No deseo ignorar a Saddam Hussein, pero la gente que dice que no podemos dar concesiones no saben lo que están diciendo. Adolfo Hitler fue libre de marchar sobre el Rhineland, lo que no debío hacer, y construir un ejército. Pero el caso de Saddam Hussein es diferente, pues en cuanto ingresó a Kuwait, Occidente dijo: “Okay, esto es todo.” Y nos enfrentamos a él. Actualmente Irak y Saddam Hussein está bajo más restricciones que cualquier otro país en el mundo. Ha recibido la presencia de inspectores, tiene sanciones, no puede ir más allá de veinte millas dentro de su territorio. De hecho, el ejército estadounidense ha dicho que el ejército iraquí es un tercio de lo fuerte que era hace once años.

Además, cuando Adolfo Hitler, once años tras su agresión, era hasta diez veces más fuerte. Así que las cosas se estan haciendo, y me temo que la oposición del mundo Occidental es desilusinante. Estamos perdiendo nuestra habilidad de tener influencia en otras partes. Creo que pagaremos un precio terrible. El mejor argumento de Bush es que si nos deshacemos de Saddam Hussein, estaremos promoviendo la modernización y la democracia en el mundo Arabe. Pero creo que el resultado será el contrario.

MW: La Administración Bush seguirá con el patrón de excluir a los gays y continuar la política de “Don’t Ask,  Don’t Tell”

FRANK: Cierto, pero creo que una vez que los Demócratas lleguen al poder, podremos terminar esta política, ya que en 1993 el argumento que se manejó no fue que somos malos soldados, o malos marineros ni malos miembros de la fuerza aérea, sino que las personas bugas [straight] tenían muchos prejuicios contra la población GLBT, lo que habría sido un factor desorganizador. Ahora será más difícil continuar este argumento: los muchachos de veinte años es mucho menos anti-gay que los jóvenes de veinte años de hace diez años. Va a costarles mucho trabajo decir que los muchachos de hoy se incomodan tanto como la generación actual.

MW: La semana pasada leí en el New York Post que los crímenes por odio están bajando pero que los que ocurren son mucho más violentos.

FRANK: Sí, lo leí. ¿Y sabes lo que significa?  Que quienes odian saben que están perdiendo y esto los está enojando. Se sienten más amenazados, por lo que son más violentos.

MW:  ¿Alguna aspiración política en el horizonte?

FRANK: Para ser honestos, si el Senador John Kerry se convierte en Presidente, me gustaría convertirme en Senador. Pero lo más pronto sería en 2006. Por otro lado, ahora soy el Demócrata con más carrera [senior Democrat] en el Comité de Servicios Financieros. Y si los Demócratas recupearmos la Cámara, yo sería presidente de este Comité que supervisa la Reserva Federal, al Banco Mundial, el FMI, toda la banca, y los programas federales de vivienda. Es mucho lo que dejaría para ser un Senador en su primer periodo.

MW: Esta en una posición de conocer al presidente mejor que la mayoría de nosotros. Asi que deseo preguntarle sobre su percepción de Bush. Si no tuviera que seguir los lineamientos Republicanos, ¿sería más pro-gays?

FRANK:  Bueno, no creo que sea personalmente anti-gay. Pero sí sé que es un hombre político. Diré lo siguiente: Sergio y yo hemos estado en la Casa Blanca un par de veces. El es muy amable, pero es un político. No existe duda al respecto. Desafortunadamente eso no es relevante, porque debe seguir lo que diga su partido. No creo que esa una actitud personal, pero George Bush no desea enojar a los miembros de derecha de su partido.

MW:  ¿Cuánto tiempo han estado juntos Sergio y usted?

FRANK: Cuatro años y medio. Es interesante porque una parte de mi trabajo es muy demandante y esto hace difícil tener una relación. Yo soy afortunado, pues el trabajo de Sergio es tan demandante como el mío. El viaja mucho y tiene que trabajar hasta tarde. Durante la semana, a veces él trabaja hasta más tarde que yo. Así que es benéfico par nuestra relación que ambos tengamos este tipo de trabajo. Esto también significa que solemos pasar mucho tiempo en su departamento, o en el mío, viendo la televisión, sin hacer nada.

MW: Ha sobrevivido a sus detractores. ¿Cómo se siente al respecto?

FRANK: Bien. Me siento muy afortunado porque no siempre he tomado las decisiones correctas. Creo que salí avante en los momentos justos. Si fuera 20 años más viejo habría sido imposible. No habría forma de lograr en 1967 lo que he hecho en 1987.  Y si fuera 20 años más joven, no sería tan difícil. Creo que para la gente que esté fuera del clóset en 2007 las cosas no serán tan difíciles. Sin embargo, es importante reconocer que el movimiento que hice, con la oportunidad que tuve, me convirtió en una persona que ha hecho la diferencia. Y eso tiene mucho que ver con la fecha en que naciste pues así eres educado. Y yo me siento muy bien por hacer las cosas de esta forma, pues aunque tuve algunos errores graves, he vivido lo mejor que he podido para mi tiempo.

MW:  Viéndolo en esta perspectiva, ¿cuál cree que será su legado personal para la Comunidad Gay?

FRANK:  Bueno, primero que nada, la gente ha hecho más por mí que yo por ellos. Eso es uno de los aspectos de la política. La gran desproporción entre las recompensas y los resultados. Una gran parte de la gente ha trabajado duro a nombre mío y yo he recibido el crédito, así que me siento más en deuda. Pero creo que soy una de esas personas que puede mostrar que es posible salir del clóset y prosperar.

“Let’s Get Frank” en Carnegie building, 1530 P Street NW, (27 Marzo) a las 7:30 p.m. Tickets to the film can be purchased online at  www.reelaffirmations.org  or by calling 202-986-1119.

“Monumentally Frank; Interview with Massachusetts Congressman Barney Frank”, by Randy Shulman, Metro Weekly, March 20, Washington, DC, (E-Mail: letters@metroweekly.com) http://www.metroweekly.com/feature/?ak=391

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Document created 01.04.2003, 14:17:02 CET
Published 01.04.2003
 

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Metro Weekly, March 20, 2003

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(Fax: 202-638-6831 ) (E-Mail: letters@metroweekly.com )

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