|
|
|
»
Secciones
|
|
»
Portada
- lo
último
»
Editorial
»
Nunca
en Martes
»
Columnistas
»
Diversidad
y dialogo
»
Literatura
»
Cine
»
Derechos
humanos
»
Derechos
civiles GBLT
»
Religion
y sociedad
»
Salud
»
Focus
»
Deportes
»
Economia
»
Ciencia
»
ADLS
»
RDLS
»
Sociedad
y cultura
»
Obituarios
»
Opinion
»
Homofobia
»
Fotos
|
| »
Foro
de debates |
| Da tu
opinión aqui sobre los temas más actuales participando en nuestro foro
(blog) |
|
»
Ediciones
regionales:
|
|
|
|
»
Ciudad
de México
»
Cd. de México: Calendario
de eventos
»
Puerto
Rico
»
Ecuador
|
|
»
Secciones regionales
|
|
»
America
Latina
»
Asia
»
Africa
»
Europa
|
| »
Eventos Academicos |
|
»
Sida
y Cultura,
Puerto
Vallarta, Mexico, 9 - 12 de diciembre, 2005
|
| » AIDS
in Culture,
Puerto Vallarta, Mexico, 9 - 12 December, 2005 |
| » El
derecho a ser diferente,
Montreal, Canada, 26 - 29 de julio de 2006 |
|
»
Organisaciones en La Familia Enkidu:
|
|
»
Pacientes
de SIDA pro Política Sana (Puerto
Rico)
»
Pais
Canela (Ecuador)
»
HazLOTuyo
(México)
|
|
»
Sobre Enkidu
|
|
»
Contácatanos
»
¿Quieres
unirte a nuestro equipo?
»
Publicidad
en Enkidu
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
Derechos
Gay:
Reacciones
por la decisión de la Suprema Corte de
efectuar audiencias relacionadas con las
leyes contra la sodomía
|
|
|
|
|

U.
S. News & World Report: Cuando en
1998, J. B. perdió la batalla por la
custodia legal de su hija de 6 años de
edad, se sintió como una “ciudadana
de segunda clase”. Esto ocurrió luego
de un fallo de la Suprema Corte de
Alabama, cuya sentencia indicó que la
relación lesbiana de J. B. con su
pareja, no era “ni legal en este
estado, ni moral ante los ojos de la
mayoría de sus ciudadanos.” Por lo
tanto, ella no era considerada capaz de
criar a su niña como lo haría su
ex-esposo casado de nuevo. Al vivir
junto con su pareja, J. B. (quien
solicitó el anonimato) violó la ley
antisodomía de Alabama, que prohíbe
“relaciones sexuales desviadas”
[”deviate sexual intercourse.”]
Ahora
este tipo de leyes está en debate, pues
la decisión de la Suprema Corte de
realizar audiencias en torno al caso de
dos hombres arrestados en Texas y
multados en 1998 por tener relaciones
sexuales por consenso en la casa de uno
de ellos. Los hombre apelaron con el
argumento de que la ley anti-sodomía de
Texas, además de violar la privacidad
personal, viola la cláusula de igual
protección [equal protection] ante la
ley al prohibir las relaciones sexuales
anales y orales entre hombres mientras
que permite la misma conducta sexual en
el caso de relaciones entre un hombre y
una mujer.
“Este
caso no tiene relación con buscar
derechos especiales para las personas
gay. Se trata de permitir que las
personas gay puedan vivir sus
existencias sin ser considerados
criminales”, dijo Ruth Harlow, abogada
principal de los demandantes. El caso
podría significar la decisión más
importante de la Suprema Corte
relacionada con derechos gay desde
Bowers v. Hardwick (1986), donde una
decisión dividida señaló que el
derecho a la privacidad no da a los
homosexuales el derecho a tener
relaciones sexuales en sus propios
hogares. Desde entonces, el número de
estados que aplican leyes contra la
sodomía ha caído de 24 a 13, con
cuatro estados –Texas, Kansas,
Missouri, y Oklahoma– que aplican esas
leyes sólo a los homosexuales. Los
defensores pro-derechos gay sostienen
que incluso en aquellos estados en donde
está prohibida la sodomía entre
parejas del mismo y de diferente género,
la ley es invocada casi exclusivamente
contra las personas gay.
“Aún
en una disputa con el casero
(arrendador) [landlord],” señala
David Gespass, abogado de Alabama, “un
arrendador puede decir simplemente que
un inquilino [tenant] gay está
cometiendo actos ilegales.”
La
posición del estado de Texas es que
corresponde al gobierno de los estados,
no al gobierno federal, decidir “si
una conducta particular es aún vista
como inmoral al grado de que permita
[warrants] imponer una sanción
legal”. En este sentido, Scott Lively,
director del Centro Legal Pro-Familia
[Pro-Family Law Center], dice que la ley
de Texas refleja “una necesidad de
proteger a la familia natural de
cualquier influencia que pudiera dañarla.”
Los
activistas gay rechazan tales
razonamientos: “Creo que el caso puede
ser hecho en el sentido de que no existe
un interés legal legítimo, por parte
del gobierno”, para tal legislación,
indicó Chai Feldblum, profesor de
derecho en Georgetown, “Y que el
argumento de que se “protege la moral
pública” sólo es una excusa para
nuestros prejuicios”, concluyó.
Por
lo pronto, J. B. es escéptica para
discutir sobre su preferencia sexual.
“La experiencia que he vivido sólo me
ha silenciado”. Aún así, en
primavera planea tomar ventaja de
una ley estatal más compatible,
pues volará a Vermont con su pareja de
hace 10 años, para unirse en una Unión
Civil.
“The
Supreme Court agrees to hear a case that
could be a major turning point for gay
rights”, por Dan
Gilgoff. U.S. News & World Report,
L.P. 12/16/02.
|
|
Document
Information
Copyright
© Enkidu 2002
Dokument created 15.12.2002,
02:06:38CET
Published 11.12.2002
| |
|
|
|
|
Derechos
Gay:
Reacciones
por la decisión de la Suprema Corte de
efectuar audiencias relacionadas con las
leyes contra la sodomía
|
|
|
|
|

U.
S. News & World Report: Cuando en
1998, J. B. perdió la batalla por la
custodia legal de su hija de 6 años de
edad, se sintió como una “ciudadana
de segunda clase”. Esto ocurrió luego
de un fallo de la Suprema Corte de
Alabama, cuya sentencia indicó que la
relación lesbiana de J. B. con su
pareja, no era “ni legal en este
estado, ni moral ante los ojos de la
mayoría de sus ciudadanos.” Por lo
tanto, ella no era considerada capaz de
criar a su niña como lo haría su
ex-esposo casado de nuevo. Al vivir
junto con su pareja, J. B. (quien
solicitó el anonimato) violó la ley
antisodomía de Alabama, que prohíbe
“relaciones sexuales desviadas”
[”deviate sexual intercourse.”]
Ahora
este tipo de leyes está en debate, pues
la decisión de la Suprema Corte de
realizar audiencias en torno al caso de
dos hombres arrestados en Texas y
multados en 1998 por tener relaciones
sexuales por consenso en la casa de uno
de ellos. Los hombre apelaron con el
argumento de que la ley anti-sodomía de
Texas, además de violar la privacidad
personal, viola la cláusula de igual
protección [equal protection] ante la
ley al prohibir las relaciones sexuales
anales y orales entre hombres mientras
que permite la misma conducta sexual en
el caso de relaciones entre un hombre y
una mujer.
“Este
caso no tiene relación con buscar
derechos especiales para las personas
gay. Se trata de permitir que las
personas gay puedan vivir sus
existencias sin ser considerados
criminales”, dijo Ruth Harlow, abogada
principal de los demandantes. El caso
podría significar la decisión más
importante de la Suprema Corte
relacionada con derechos gay desde
Bowers v. Hardwick (1986), donde una
decisión dividida señaló que el
derecho a la privacidad no da a los
homosexuales el derecho a tener
relaciones sexuales en sus propios
hogares. Desde entonces, el número de
estados que aplican leyes contra la
sodomía ha caído de 24 a 13, con
cuatro estados –Texas, Kansas,
Missouri, y Oklahoma– que aplican esas
leyes sólo a los homosexuales. Los
defensores pro-derechos gay sostienen
que incluso en aquellos estados en donde
está prohibida la sodomía entre
parejas del mismo y de diferente género,
la ley es invocada casi exclusivamente
contra las personas gay.
“Aún
en una disputa con el casero
(arrendador) [landlord],” señala
David Gespass, abogado de Alabama, “un
arrendador puede decir simplemente que
un inquilino [tenant] gay está
cometiendo actos ilegales.”
La
posición del estado de Texas es que
corresponde al gobierno de los estados,
no al gobierno federal, decidir “si
una conducta particular es aún vista
como inmoral al grado de que permita
[warrants] imponer una sanción
legal”. En este sentido, Scott Lively,
director del Centro Legal Pro-Familia
[Pro-Family Law Center], dice que la ley
de Texas refleja “una necesidad de
proteger a la familia natural de
cualquier influencia que pudiera dañarla.”
Los
activistas gay rechazan tales
razonamientos: “Creo que el caso puede
ser hecho en el sentido de que no existe
un interés legal legítimo, por parte
del gobierno”, para tal legislación,
indicó Chai Feldblum, profesor de
derecho en Georgetown, “Y que el
argumento de que se “protege la moral
pública” sólo es una excusa para
nuestros prejuicios”, concluyó.
Por
lo pronto, J. B. es escéptica para
discutir sobre su preferencia sexual.
“La experiencia que he vivido sólo me
ha silenciado”. Aún así, en
primavera planea tomar ventaja de
una ley estatal más compatible,
pues volará a Vermont con su pareja de
hace 10 años, para unirse en una Unión
Civil.
“The
Supreme Court agrees to hear a case that
could be a major turning point for gay
rights”, por Dan
Gilgoff. U.S. News & World Report,
L.P. 12/16/02.
|
|
Document
Information
Copyright
© Enkidu 2002
Dokument created 15.12.2002,
02:06:38CET
Published 11.12.2002
|