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| ARTICULO
DE LA SEMANA:
“Todos
queremos una ley antidiscriminación”
Por
Enoé Uranga Muñoz (Diputada
Independiente ante la Asamblea
Legislativa del D.F.)
|
|
|
La
creación de una Ley para prevenir y
eliminar la discriminación es necesaria
tanto a nivel nacional como en cada una
de las entidades del país, incluido,
desde luego, el Distrito Federal; a
pesar de que aquí ya existen
importantes normatividades jurídicas
que sancionan la discriminación y dan
protección a la población
vulnerabilizada.
Más
allá de la existencia del articulo 206
del Código Penal del Distrito Federal,
que ya sanciona la discriminación, y de
las leyes existentes que protegen a las
niñas y a los niños, a los adultos
mayores, a los jóvenes e incluso la Ley
del Instituto de las Mujeres y, por
supuesto, de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal, cualquier
iniciativa que venga a enriquecer la
lucha contra la discriminación es
bienvenida y necesaria, en una ciudad en
la que al ser distinto aún es razón de
estigma y trato desigual.
Afortunadamente,
al interior de la Asamblea Legislativa
no hay duda de que los diversos grupos
parlamentarios que la integran vean con
simpatía la creación de una ley de
esas características. Cierto es que
detrás de estos apoyos hay distintos
intereses, algunos pueden tomar el tema
como un asunto de “moda”, otros ven
en él un interés electorero, el
protagonismo y/o la aprobación
partidista; pero también están las
inquietudes de quienes hemos estado
comprometidos de toda la vida con esos
temas y de quienes hoy son receptores de
estas demandas provenientes de los
movimientos sociales que las hemos
impulsado históricamente.
Por
ello, la importante reflexión que se ha
dado al interior de la ALDF a partir de
la ruta crítica propuesta por la Comisión
de Derechos Humanos de la Asamblea
Legislativa, con la colaboración de
instituciones del Distrito Federal, de
la calidad de Procuraduría de Justicia,
la Secretaría de Salud, el Tribunal
Superior de Justicia, Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales y
organizaciones como la Comisión
Ciudadana contra los Crímenes de Odio
por Homofobia y la Federación de
Sordos; entre otras instancias, cuya
opinión era fundamental fue de gran valía,
ya que ha fortalecido la iniciativa y ha
permitido detectar las carencias jurídicas,
los riesgos de invadir el ámbito
Federal, la posibilidad de vulnerar las
acciones de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal, la omisión
de temas como el antisemitismo, la
xenofobia, la discriminación por
identidad genérica y sexual, etc.; en
esta ruta constructiva, las fallas de la
propuesta original han sido subsanadas
con la reformulación de la iniciativa
para poder avanzar hacia su dictaminación.
Felizmente,
nos encontramos hoy día en la ruta
final. Aún quedan algunos elementos por
debatir; puesto que será el Distrito
Federal el primer lugar donde se genere
una Ley de estas características, lo
que obliga estar atentos a los alcances
y la estructura jurídica que tendrá el
Consejo Contra la Discriminación, así
como asegurar que su desempeño no
afectará las labores que ya realizan órganos
de la primera importancia como la Comisión
de Derechos Humanos del Distrito
Federal.
Sin
embargo, los importantes y numerosos
cambios que se realizaron al contenido
de la iniciativa, producto de los foros
y la participación social, permiten ser
optimistas con respecto a su pronta
dictaminación, por lo que sólo queda
esperar que el día que convoquemos a la
reunión de Comisiones Unidas contemos
con la asistencia de los diputados que
faltaron a la reunión anterior,
convocada para discutir el tema, a la
que no asistieron entre otros ni el
Diputado José Buendía ni la Diputada
Eugenia Flores, con las cuales se
hubiera logrado el quórum necesario
para avanzar en el camino de su pronta
aprobación.
La
dictaminación de esta Ley y sus tiempos
están definidos entre quienes quieren
hacer de su aprobación marketing y botín
político y quienes queremos una Ley
operable que dé cobijo a todos los
sectores vulnerabilizados de la
sociedad, una Ley que no discrimine
temas, una Ley con la solidez jurídica
para ser para ser aplicable, viable y
funcional, que aporte a la vida
cotidiana; que no mire a la coyuntura
electoral sino a un compromiso de largo
plazo en la lucha contra la discriminación.
Si es así, bien venida sea. “Todos
queremos una ley antidiscriminación”,
AgenciaNotieSe. 15 Nov.
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| ARTICULO
DE LA SEMANA:
“Todos
queremos una ley antidiscriminación”
Por
Enoé Uranga Muñoz (Diputada
Independiente ante la Asamblea
Legislativa del D.F.)
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La
creación de una Ley para prevenir y
eliminar la discriminación es necesaria
tanto a nivel nacional como en cada una
de las entidades del país, incluido,
desde luego, el Distrito Federal; a
pesar de que aquí ya existen
importantes normatividades jurídicas
que sancionan la discriminación y dan
protección a la población
vulnerabilizada.
Más
allá de la existencia del articulo 206
del Código Penal del Distrito Federal,
que ya sanciona la discriminación, y de
las leyes existentes que protegen a las
niñas y a los niños, a los adultos
mayores, a los jóvenes e incluso la Ley
del Instituto de las Mujeres y, por
supuesto, de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal, cualquier
iniciativa que venga a enriquecer la
lucha contra la discriminación es
bienvenida y necesaria, en una ciudad en
la que al ser distinto aún es razón de
estigma y trato desigual.
Afortunadamente,
al interior de la Asamblea Legislativa
no hay duda de que los diversos grupos
parlamentarios que la integran vean con
simpatía la creación de una ley de
esas características. Cierto es que
detrás de estos apoyos hay distintos
intereses, algunos pueden tomar el tema
como un asunto de “moda”, otros ven
en él un interés electorero, el
protagonismo y/o la aprobación
partidista; pero también están las
inquietudes de quienes hemos estado
comprometidos de toda la vida con esos
temas y de quienes hoy son receptores de
estas demandas provenientes de los
movimientos sociales que las hemos
impulsado históricamente.
Por
ello, la importante reflexión que se ha
dado al interior de la ALDF a partir de
la ruta crítica propuesta por la Comisión
de Derechos Humanos de la Asamblea
Legislativa, con la colaboración de
instituciones del Distrito Federal, de
la calidad de Procuraduría de Justicia,
la Secretaría de Salud, el Tribunal
Superior de Justicia, Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales y
organizaciones como la Comisión
Ciudadana contra los Crímenes de Odio
por Homofobia y la Federación de
Sordos; entre otras instancias, cuya
opinión era fundamental fue de gran valía,
ya que ha fortalecido la iniciativa y ha
permitido detectar las carencias jurídicas,
los riesgos de invadir el ámbito
Federal, la posibilidad de vulnerar las
acciones de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal, la omisión
de temas como el antisemitismo, la
xenofobia, la discriminación por
identidad genérica y sexual, etc.; en
esta ruta constructiva, las fallas de la
propuesta original han sido subsanadas
con la reformulación de la iniciativa
para poder avanzar hacia su dictaminación.
Felizmente,
nos encontramos hoy día en la ruta
final. Aún quedan algunos elementos por
debatir; puesto que será el Distrito
Federal el primer lugar donde se genere
una Ley de estas características, lo
que obliga estar atentos a los alcances
y la estructura jurídica que tendrá el
Consejo Contra la Discriminación, así
como asegurar que su desempeño no
afectará las labores que ya realizan órganos
de la primera importancia como la Comisión
de Derechos Humanos del Distrito
Federal.
Sin
embargo, los importantes y numerosos
cambios que se realizaron al contenido
de la iniciativa, producto de los foros
y la participación social, permiten ser
optimistas con respecto a su pronta
dictaminación, por lo que sólo queda
esperar que el día que convoquemos a la
reunión de Comisiones Unidas contemos
con la asistencia de los diputados que
faltaron a la reunión anterior,
convocada para discutir el tema, a la
que no asistieron entre otros ni el
Diputado José Buendía ni la Diputada
Eugenia Flores, con las cuales se
hubiera logrado el quórum necesario
para avanzar en el camino de su pronta
aprobación.
La
dictaminación de esta Ley y sus tiempos
están definidos entre quienes quieren
hacer de su aprobación marketing y botín
político y quienes queremos una Ley
operable que dé cobijo a todos los
sectores vulnerabilizados de la
sociedad, una Ley que no discrimine
temas, una Ley con la solidez jurídica
para ser para ser aplicable, viable y
funcional, que aporte a la vida
cotidiana; que no mire a la coyuntura
electoral sino a un compromiso de largo
plazo en la lucha contra la discriminación.
Si es así, bien venida sea. “Todos
queremos una ley antidiscriminación”,
AgenciaNotieSe. 15 Nov.
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