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FOTO: En la tienda de
artículos religiosos Mount Carmel en la Calle 187 en el Bronx,
souvenirs de la visita del Papa Benedicto XVI estuvieron a la venta.
Un
respeto profundo por Benedicto, pero aún es amor verdadero por Juan
Pablo II - A Deep Respect for
Benedict, but It’s Still True Love for John Paul
NYTimes, Andy Newman, 24/04/2008: En el Centro de Bienes Católicos [Catholic
Goods Center] a alas afueras de la Avenida Arthur en el Bronx, el otro
día, se agotaron las cartas benditas [holy cards] del Papa Benedicto XVI.
Copias de la foto de Benedicto que se mostraban en el escaparate de la
tienda se vendieron mucho.

FOTO: Suzanne DeChillo/New York
Times
El Rev. Gerard Messier, de una iglesia en Manhattan, en la tienda
Daughters of St. Paul en el centro de la ciudad.
Pero el dueño de la tienda, John V. Iazzetti, dijo que sus clientes
parecían preferir al caballero cuya fotografia es mostrada en un
perchero dentro de la tienda. "Para decirle la verdad," afirmó Iazzetti,
"Aún vendo más fotos de Juan Pablo que del Papa Benedicto" —en relación
de dos a uno—.
A través de la calle 187, en la librería religiosa Mount Carmel,
Antonetta I. Mancuso, una clienta regular, había obtenido boletos
codiciados para ver al Papa en la Misa en el Estadio Yankee del domingo.
Pero ella, también, dijo que estaría pensando en el Papa anterior.
“Oiga, Juan Pablo II —él era mi corazón—", dijo Mancuso, de 70 años de
edad. "Muero de ganas por que lo hagan santo."
Mancuso resumió al Papa Benedicto en dos palabras: "El es nuevo".
Cuando el Papa Benedicto llegó a Nueva York el viernes por primera vez
com líder de la Iglesia Católica Romana, él entró a la sombra muy larga
de su predecesor: Juan Pablo II, el gran comunicador, actor educado,
vencedor del comunismo, aclamado poeta, celebridad y pontífice.
Es cierto que Benedicto podría llenar el Estadio Yankee varias veces.
Sus libros y encíclicas se están agotando en las librerías católicas.
Pero hay ventas y solicitudes de boletos y, luego, hay pasión. Esta vez,
nadie viste una camiseta, como las que se vieron en 2005, luego de la
muerte de Juan Pablo, declarando al pontífice el "Papa del Pueblo"
(aunque una mancha de cerveza formando la imagen de Benedicto y el lema:
"Amo a mi Pastor Alemán" está disponible en el sitio web:
www.popebenedictxvifanclub.com).
Entrevistas con docenas de católicos alrededor de la ciudad durante la
semana pasada encontraron que muchos aún lloran a Juan Pablo II a tres
años de su muerte. Benedicto, dijo Glenda Wells, de 49 años de edad,
asistente dental de Canarsie, Brooklyn, quien estaba de compras en la
tienda Daughters of St. Paul, en Midtown Manhattan, "aún no reemplaza a
mi favorito. Yo amo a Juan Pablo".
En el mejor de los casos, numerosos católicos dijeron, Benedicto se
encuentra empatado en cuanto al respeto que se debe a su cargo como
vicario de Cristo. "Para mí, él es el mismo porque representa lo mismo",
dijo Felipe Olibos, un trabajador de restaurante de Harlem Español, en
alusión a Benedicto mientras salía de misa en la Iglesia de Santa Ana.
"El otro murió y ahora él está continuando en su lugar."
En cuanto a encuestas más rigurosas, una realizada en marzo entre
estadounidenses por Pew Foro sobre Religión y Vida Pública encontró que
74 por ciento de Católicos romanos tenía una impresión favorable de
Benedicto. En una encuesta de 1996, realizada por Pew, Juan Pablo II
tuvo un puntaje de 93 por ciento de opinión favorable. Juan Pablo II
estaba en su mejor momento en su visita de 1995, pero en una encuesta de
1990 de todo tipo de estadounidenses, Juan Pablo obtuvo un puntaje
favorable de 79 por ciento. Benedicto nunca ha tenido más de 52 por
ciento en encuestas similares, a nivel nacional, de Pew, llevadas a cabo
desde que empezó el cargo, en 2005.
Por supuesto que ser Papa no es un concurso de popularidad —en
particular para el Papa actual—. "Con Juan Pablo II, había una especie
de culto por la personalidad, yo pienso que a Benedicto esto no le
gustaba," dijo el Rev. Thomas J. Reese, un socio senior en el Centro
Teológico Woodstock en la Universidad de Georgetown. "Benedicto no desea
un culto de personalidad sobre sí mismo. El desea apuntar hacia Jesús."
Y para ser justos, esta es la primera oportunidad para muchos católicos
estadounidenses en formarse una impresión de Benedicto como se destila
por medio de una cobertura extensa y en su mayoría favorable de su
visita por los medios noticiosos masivos.
Mucha de la diferencia en cómo los dos papas son percibidos tiene más
que ver con sus estilos personales que con su substancia, dijeron
expertos católicos.
"Juan Pablo II era un pastor, y este hombre es un profesor," dijo
Christopher M. Bellitto, profesor asistente en la Universidad Kean de
Nueva Jersey y autor de “101 Questions and Answers on Popes and the
Papacy” ["101 Preguntas y Respuestas sobre los Papas y el Papado"].
David Gibson, autor de la biografía "The Rule of Benedict" [El Reinado
de Benedicto], llamó a Juan Pablo II el "Papa de Broadway" [“Broadway
pope”]. En cuanto a Benedicto, él dijo, "si fuese un turista en la
Ciudad de Nueva York, él iría a los claustros o al Museo Metropolitano."
Nada de lo anterior implica que Benedicto no sea recibido calurosamente
por los aproximadamente 3 millones de católicos romanos de la Ciudad de
Nueva York. Una visita papal —la primera a ésta área en 13 años— aún es
algo importante. La Arquidiócesis de Nueva York recogió 200,000
peticiones por los 57,000 asientos en el Estadio Yankee para la misa.
"La demanda ha sido justo astronómica," dijo Joseph Zwilling, vocero de
la arquidiócesis. "El otro día, pusimos 5,000 boletos en-línea para la
gente que estaría de pie en la Quinta Avenida, cerca de San Patricio,
para ver pasar el Papamóvil y se acabaron en un par de horas."
Otra razón principal por la cual Juan Pablo II continúa siendo tan
popular es que la gente tuvo tiempo para volverse familiar con él. El
fue Papa durante 26 años, el reinado más longevo de cualquier papa desde
mediados de los 1800's. Para los católicos que nacieron o maduraron
durante este periodo, Juan Pablo fue el único Papa que conocieron, o que
sintieron haber conocido.
"El era una persona increible, era muy completo," dijo Barbara Hopkins,
de 50 años de edad, diseñador de Blauvelt, Nueva York, el viernes afuera
del cuartel del Papa en Nueva York en la Calle East 72. "No se que
Benedicto haya hecho algo tan tremendo aún."
El profesor Bellitto dijo, "He escuchado a gente en sus 40's y 50's
diciendo, 'lo voy a ver en televisión, pero yo conocí al Papa real'."
La encuesta reciente de Pew encontró que 15 por ciento de católicos
todavía tienen que hacerse una impresión de él.
Una de ellas, Rita Davis, dijo que ella estaba más que deseosa de dar
una oportunidad a Benedicto.
"Es como si hubieses perdido a un ser amado y alguien más tomase su
lugar," dijo Davis, de 51 años de edad, del Bronx, quien trabaja en un
hospital y estaba de compras en la librería Daughters of St. Paul. Ella
dijo que planeaba acampar en el Estadio Yankee con la esperanza de que
ver a Benedicto podría aliviar su corazón. "Tu podrás no sentir lo
mismo," dijo ella, "pero la persona hará su mejor esfuerzo por llenar
este vacío."
Con información de Suzanne DeChillo, Ewa Kern-Jedrychowska, Colin
Moynihan y Matthew R. Warren (Traducción al castellano Agustin
Villalpando/ Enkidu Magazine).
Publicado: 20/04/2008 |
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