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ETS
Sífilis, la infección que volvió en el siglo XXI
* Un estudio muestra que los casos de esta enfermedad aumentan en
Occidente
* Los expertos achacan a las relaciones sexuales de riesgo el repunte de
la infección
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Dos espermatozoides
infectados con la bacteria 'Treponema pallidum'. (Foto: Dennis
Kunkel) |
MADRID, elmundo, Cristina G. Lucio, 18/03/2008: Durante siglos, fue uno
de los males más temidos. Por su culpa murieron Hernán Cortés, Schubert,
Baudelaire o Al Capone, entre otros muchos miles. Pero desde hace
décadas, la sífilis se consideraba un problema minoritario en Occidente.
Estábamos equivocados. Según un estudio que se publica esta semana en la
revista 'The Lancet Infectious Diseases', la enfermedad ha resurgido con
fuerza en Europa y Estados Unidos, pillando por sorpresa a los
profesionales de la sanidad, que pocas veces piensan en el trastorno al
ver a un paciente en su consulta.
¿La causa de este incremento? Principalmente, el aumento de
comportamientos de riesgo en las relaciones sexuales. "En los ochenta y
noventa, personas como Rock Hudson confesaron que tenían sida y la gente
reaccionó, comenzó a tener contactos sexuales con seguridad. Hoy se ha
perdido el miedo y ha disminuido el uso del preservativo, sobre todo en
el sexo oral", explica Lola Bou, miembro de la Academia española de
Dermatología y Venereología.
La incidencia de la enfermedad en nuestro país ha crecido en un 500%
desde finales de la década de los noventa, según indica el Grupo Español
para la Investigación de Enfermedades de Transmisión Sexual. Sus datos
muestran que, mientras que en 1996 se registraron 682 nuevos casos, las
cifras alcanzaron los 1.156 en 2004 y los 1.711 en 2006.
En Dinamarca, tal como muestra la investigación estadounidense, los
diagnósticos aumentaron en un 50% entre 1999 y 2002; mientras que en
Bélgica el incremento fue más de tres veces superior en ese periodo.
Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda también registraron un
importante repunte.
"Ha aumentado mucho, como lo ha hecho la clamidia o el virus del
papiloma humano", apunta Fernando Vázquez, portavoz de este grupo y jefe
del servicio de Microbiología del Hospital Monte Naranco de Oviedo. "El
incremento tan acusado en nuestro país no significa que el trastorno
esté peor controlado aquí; sino todo lo contrario. Aquí el número de
casos se conoce porque está controlado", remarca.
En el trabajo estadounidense, los autores señalan que este aumento se ha
producido principalmente entre el colectivo de varones gays sexualmente
activos, las personas marginadas socialmente y con escaso acceso a los
servicios sanitarios. Sin embargo, los expertos españoles consultados
coinciden en señalar que "cualquiera que no tome precauciones está en
riesgo".
La investigación también señala la importancia de la interacción entra
la sífilis y la infección por VIH. Ambos trastornos pueden adquirirse a
través de prácticas sexuales de riesgo, y su concomitancia puede agravar
la situación del paciente. "En estos pacientes con sida hay que hacer un
seguimiento más cercano. Eso sí, generalmente responden bien al
tratamiento con penicilina, el que se usa con la mayoría de estos
enfermos", explica Vázquez.
La sífilis, una enfermedad que en la actualidad no es mortal, se produce
por una bacteria, la 'Treponema pallidum', que se adquiere por contacto
sexual directo. Tras el contagio, el trastorno se manifiesta en un
primer momento como una lesión indolora (chancro sifilítico) en
genitales, boca o labios, aunque los primeros síntomas pueden tardar en
aparecer.
"En esta primera fase, la enfermedad apenas se diagnostica porque la
gente no suele acudir al médico", explica Bou.
Después, en un segundo estadio, la sífilis puede presentar múltiples
síntomas: irritación en la piel –sobre todo en las palmas de las manos y
en las plantas de los pies-, caída del cabello, manchas, dolor de
cabeza, fiebre, inflamación de los ganglios...
Y, precisamente, esta gran variedad de sintomatología puede despistar a
un profesional que no está acostumbrado a pensar en la sífilis a la hora
de realizar un diagnóstico. "Ante la mínima sospecha hay que pedir
estudios microbiológicos, pero muchas veces, como los síntomas son
similares a los de otras afecciones esto no se hace", explica José
Ignacio Martínez Salamanca, médico adjunto del Servicio de Urología del
Hospital Universitario Puerta de Hierro. "Quizás habría que establecer
nuevos protocolos en atención primaria para estar más alerta", remarca
este experto.
Los autores de la investigación publicada en 'The Lancet' reclaman
justamente la evaluación e incorporación de nuevas herramientas de
diagnóstico, intervenciones preventivas y una vigilancia y
monitorización de la enfermedad para volver a minimizar su incidencia
mundial.
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