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Nicolas
Sarkozy rechaza un "voto de sanción", pero prefiere mantenerse discreto
hasta la segunda ronda electoral
LE MONDE, Philippe Ridet, 10/03/08 (Traducción al castellano AVS/Enkidu
Magazine): ¿Un voto de sanción? ¿Dónde? Para el Palacio del Eliseo, la
primera ronda electoral en las municipalidades no cuenta como un fracaso
para los sondeos de opinión. Es cierto, ningún consejero del Jefe de
Estado se arriesgó, el domingo 9 de marzo por la tarde, a negar una
"estocada de la izquierda", pero era mejor rechazar cualquier idea de
una "sanción nacional". "Las cifras son más equilibradas que aquellas se
han anunciado", se precipitó a declarar François Fillon, Primer
Ministro.
Nicolas Sarkozy, quien siguió las elecciones electorales desde su
oficina, fue rápido en dar a conocer su mensaje. "El argumento del voto
de sanción [vote-sanction] no tiene lugar", fue retransmitido por sus
tropas toda la tarde para proteger al Presidente. Esta convicción se
basa en dos constantes: la disparidad de las situaciones locales es
demasiado grande como para llegar a conclusiones y, en general, los
ministros han resistido bien en el combate donde están involucrados.
El domingo, un consejero dió la bienvenida en la misma forma a las
victorias de Yves Jégo, vocero del UMP, en Montereau-Fault-Yonne
(Seine-et-Marne); de Laurent Wauquiez, portavoz del gobierno, en Puy-en-Velay
(Haute-Loire); de Luc Chatel, Secretario de Estado para el Consumo y el
Turismo en Chaumont (Haute-Marne) y de... Jean Sarkozy, electo al
Consejo General de Hauts-de-Seine. Una manera de concluir que la
proximidad con el Jefe de Estado no fue una desventaja en la primera
ronda de este escrutinio. "La izquierda ha perdido su apuesta, ha
pregonado Roger Karoutchi, Secretaria de Estado de Relaciones con el
Parlamento. Ella deseaba un voto de sanción, ella no obtuvo un voto de
sanción, ni el impulso, ni la ruptura, justo para un reequilibrio de
regreso a las olas azules de 1995 a 2001."
"Los ánimos del momento"
Entre tanto, el Partido Socialista no se detuvo y sostuvo como objetivo
a Nicolas Sarkozy. "Esta primera ronda marca la voluntad de advertir al
Presidente de la República y al gobierno sobre la política que ha
implementeado durante los últimos nueve meses," explicó Francois
Hollande, Primer Secretario del Partido Socialista. "Es importante que
este voto de sanción aumente el domingo próximo, de otra manera nada
cambiará," dijo Segolene Royal.
Falta que Sarkozy pueda lamentar, por mucho tiempo, haber impedido a sus
propios amigos avanzar hacia la fecha del escrutinio de las elecciones
de otoño de 2007 para tomar ventaja del impulso presidencial, como él
prevé durante su campaña. Incluso limitado, el fracaso del UMP, que
recibió sólo 40 por ciento de votos a nivel nacional, es suyo. El
aliento nacido de su elección no habrá aportado a su campo más de un
semestre de ejercicio del poder. Su descenso en las encuestas, ligado a
las expectativas sobre el poder de compra y a la exposición de su vida
privad, han "contaminado" la campaña de los candidatos del UMP, a tal
punto que algunos de ellos prefieren pasar sin su apoyo.
El mismo pareció, poco a poco, alejarse de esta elección luego de haber
deseado "nacionalizar" el asunto. Confrontado con la urgencia de
restaurar su imagen, él se instaló en la postura presidencial clásica:
"Seguro, las encuestas buenas facilitan las reformas y las malas las
complican," comentó en Le Figaro. Yo trabajo por la modernización de
Francia sin dejarme distraer por las peripecias, incluso si yo debo
tener en cuenta los ánimos del momento." "¿Los ánimos del momento?" No
se le juzgó tan mal por eso, el domingo en los Elíseos. En todo caso, no
se trata de cambiar de táctica en la preparación de la segunda ronda.
Sarkozy deberá mantenerse discreto. Un sólo desplazamiento en el
terreno, el martes 11, está planeado. El resto de la semana será
consagrado a algunas actividades muy presidenciales: la recepción de
Shimon Shimon Pérès, Presidente de Israel, de visita en París, y la
participación en el Consejo Europeo en Bruselas.
El dejará al popular Fillon la tarea de conducir a la mayoría en la
batalla de la segunda vuelta electoral. Y en minimizar el ámbito
nacional: "Es lo que está en juego el día de hoy, es la gestión de
nuestras ciudades, de nuestros pueblos y de nuestros departamentos",
insistió la tarde de la primera ronda.
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