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Cae el número de nuevos casos de V. I. H. pero se eleva en hombres
gay jóvenes - New H.I.V. Cases
Drop but Rise in Young Gay Men
New York Times, Sarah Kershaw, 2 de enero (Traducción al castellano
© Agustin Villalpando/Enkidu Magazine):
Durante años él ha aplacado su dolor y su temor con el uso de drogas,
alcohol y encuentros sexuales anónimos. Pero en un destello de claridad,
un día, cuando los efectos del crystal meth pasaban, Javier Arriola
llegó a una clínica para realizarse la prueba de detección del VIH, años
después de que él dejase de utilizar condones.
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FOTO: Nicole Bengiveno/The
New York Times
Sekou Black forma parte de un grupo de acciones comunitarias
desde un Centro contra el SIDA en Harlem que ofrece pruebas de
detección de VIH desde una camioneta sin señales que le
identifiquen [unmarked]. |
| Gráfico: Una Epidemia
Escondida. Sobre
todo, el número de diagnósticos nuevos de V. I. H. entre hombres
que tienen relaciones sexuales con otros hombres ha declinado de
manera constante desde 2001. Pero entre aquellos menores de 30
años de edad, los casos nuevos en Nueva York están aumentando. |
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El sabia la respuesta antes de recibir los resultados, pero era mucho
peor de lo que había pensado: A los 29 años de edad, tenía SIDA en su
estado más avanzado.
El había planeado ofrecer una fiesta por su cumpleaños número 30. En
lugar de eso, él pensaba colgarse a sí mismo en su departamento en
Hell's Kitchen.
"Hubieron sensaciones de terror, como cuando eras niño y esta esa cosa
que te aterroriza," dijo él. "Esto era aquello. La peor pesadilla y yo
traje esto a mí mismo."
El número de infecciones nuevas por VIH en hombre menores de 30 años de
edad que tiene relaciones sexuales con otros hombres ha aumentado
fuertemente en la Ciudad de Nueva York en los últimos cinco años, en
particular entre los hombres negros y los hispanos, incluso cuando las
muertes por SIDA y las tasas generales de infección por VIH en la ciudad
han declinado a un ritmo constante.
Cifras nuevas del Departamento de Salud e Higiene Mental [Department of
Health and Mental Hygiene] de la ciudad, muestran que el número anual de
infecciones nuevas entre hombres negros e hispanos que tienen relaciones
sexuales con otros hombres aumentó 34 por ciento entre 2001 y 2006,
mientras que aumentó en todos los hombres menores de 30 años que tienen
relaciones sexuales con otros hombres en 32 por ciento.
En un momento en que el número de casos nuevos entre los hombres gay
mayores está disminuyendo -en 22 por ciento en la Ciudad de Nueva York
en el mismo periodo-, expertos en SIDA están presionando sobre lo que
aseguran es un crecimiento inquietante y desconcertante de infecciones
por VIH entre los hombres jóvenes como Arriola.
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FOTO: Nicole Bengiveno/The
New York Times
Javier Arriola consideró suicidarse cuando supo que tenía SIDA.
En lugar de eso, dejó de usar drogas y encontró razones nuevas
para vivir. |
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FOTO: Nicole Bengiveno/The
New York Times
Un Centro contra el SIDA en Harlem proporciona condones y
folletería. |
Hasta el momento, ellos afirman, los factores significativos que
alimentan la tendencia parecen ser las mayores tasas de uso de drogas
entre los hombres más jóvenes, lo que puede estimular las prácticas
sexuales peligrosas, el optimismo entre ellos de que el SIDA puede ser
tratado con facilidad y un creciente estigma sobre el VIH entre las
personas gay que impide a algunos hombres revelar que son portadores del
virus. También ha habido un aumento sustancial en el número de casos de
infección nuevos entre los hombres jóvenes blancos que tienen relaciones
sexuales con otros hombres, pero ese grupo aún tuvo pocos casos nuevos
en 2006: 100, comparado con 228 entre los hombres negros y 165 en los
hispanos.
Las tasas crecientes para los hombres jóvenes en la Ciudad de Nueva York
llegan en un momento en que los oficiales federales de salud reconocen
que las tasas de infección a nivel nacional, si bien se encuentra fijo,
podría ser sustancialmente mayor de lo que se pensó anteriormente por
los casos no reportados.
Las tasas más altas de infecciones por V. I. H. a nivel nacional entre
los hombres gay, negros e hispanos, con una tendencia reciente hacia una
población más joven infectada refleja la experiencia de la Ciudad de
Nueva York, aseguran investigadores sobre el SIDA, quienes afirman que
les preocupa que las tasas de infección del país en general, no hayan
disminuido en los últimos 10 años.
"Es realmente inadmisible que no hayamos tenido una disminución en las
infecciones nuevas en la última década en Estados Unidos," dijo Waffar
El-Sadr, jefa de enfermedades infecciosas en el Harlem Hospital Center
[Centro Hospitalario Harlem] y profesor de salud pública en la
Universidad de Columbia. "Ya no se encuentra en los titulares; mucha
gente piensa que ha desaparecido y no es así."
Activistas contra el SIDA y proveedores médicos dicen que las tasas
entre los hombres jóvenes podría señalar una ola nueva de la enfermedad.
"A menos que empieces a separarla, a menos que comiences a examinar la
forma en que verdaderamente se puede enfrentar esto y hablar de manera
honesta, a menos que empieces a hablar sobre esto en una manera real,"
dice Soraya Elcock, Subdirectora de Política en el Harlem United
Community AIDS Center [Centro Comunitario Harlem Unido contra el SIDA],
en un vecindario que tiene una de las tasas de infeción más altas en la
ciudad, "estaremos aquí, dentro de 20 años, teniendo la misma
conversación."
Como un hombre joven negro gay, Lynonell Edmonds señala que parece como
un milagro que él no haya contraido el virus del SIDA. Antes de que
llegase a los 20 años de edad, él se dio cuenta de algo inolvidable: en
el grupo de sus 20 mejores amigos, él era el único que no tenía V. I. H.
Edmonds, ahora de 25 años, realiza trabajo comunitario en el Harlem AIDS
Center, monitoreando Craigslist y otros puntos de reunión en-línea como
un "sexperto" [“sexpert”], alentando a que los hombres se hagan la
prueba de detección. El y un equipo de trabajadores comunitarios también
van, tarde en la noche, a los clubs nocturnos gay, con una camioneta con
pruebas de detección de VIH que pueden ser llevadas a cabo en el lugar.
El equipo estaciona la camioneta, que no tiene señales obvias sobre su
misión, en la calle. Cuando ellos van al interior de los clubs, hacen
conversación y con delicadeza preguntan si se desean hacer la prueba.
Edmonds afirma que para muchos hombres gay negros existe una sensación
de que obtener el virus es prácticamente inevitable.
"Muchos dicen, 'De todos modos lo voy a tener'," afirma Edmonds.
Edmonds otros hombres gay dicen que el estigma asociado a ser portador
del VIH está creciendo y que podría ser mayor ahora que en los 1990's,
cuando la pandemia del SIDA se volvió una causa de unión, una tragedia
compartida por los hombres gay.
"Le llamo, 'No Pregunto, No Me Dices" [‘Don’t ask, don’t tell’]", señala
Edmonds. "La gente no está preguntando -es como si fuese una pregunta
ofensiva."
Kyle, quien supo que es portador del virus hace dos años, cuando tenía
23 años de edad, dice que él creció cansado de lo que llama "citas por
lástima" ["pity dates"], es decir, hombre que estuvieron de acuerdo en
salir con él luego de haber revelado que era portador, pero que no
tenían la intención de continuar una relación. El dijo que de cada 10
hombres con quienes salía por primera vez en los últimos dos años, sólo
uno -quien a los 40 años de edad era el más viejo- deseaba ir más allá
de una cita por lástima.
"Ellos te culpan y no quieren nada que ver contigo; ellos te colocan al
final de la lista," dice Kyle, quien habló bajo la condición de que su
apellido no fuese utilizado porque asegura que cree que su condición le
haría daño en el sentido profesional. "La generación más vieja percibe
al SIDA como una tragedia, la generación más joven la ve como una
conducta auto-destructiva" [“The older generation sees AIDS as a tragedy,
the younger generation sees it as self-destructive behavior”].
El dijo que adquirió el virus por alguien que no le reveló que lo tenía
hasta después de que tuvieron relaciones sexuales sin protección.
Para Arriola, quien luchó por ser molestado cuando fue niño, el
diagnóstico del V. I. H. lo colocó en la parte más profunda, aseguró.
El continuó usando drogas durante algunos meses más, pero entonces,
mientras su plan suicida se volvía una obsesión, llamó a un amigo que se
estaba recuperando de adicciones. Se volvió limpio [clean] y sobrio, se
unió a un grupo de 12-pasos, comenzó a asistir a terapia y poco a poco a
recuperado su vida.
"Para mi hoy, he hecho mucho trabajo para aceptarme a mí mismo. No tomo
y no me drogo, yo medito, hay mucha visualización sobre la persona que
deseo ser," dice él. "Mucho de esto es la aceptación. Yo tengo 32 años
de edad, soy latino, soy gay, tengo V. I. H. Y no me siento mal sobre
ello. Para mi es muy, muy importante no sentirme apenado por esto."
Al tiempo que el rostro de la pandemia se vuelve más joven, oficiales de
salud de la ciudad reconocen que sus esfuerzos -incluyendo el
generalizado programa de distribución de condones, las inversiones
nuevas en programas de educación en lugares que incluyen iglesias y la
mayor disponibilidad de pruebas de detección de V. I. H.- prueban ser
insuficientes.
"Nos deja un poco rascando la cabeza: ¿Qué es lo que está sucediendo?"
afirma Christine C. Quinn, vocera del Consejo de la Ciudad. "Algo
claramente no está funcionando y se trata, literalmente, sobre algo de
vida o muerte."
La ciudad, que tiene el número más alto de casos de SIDA en la nación,
con alrededor de 100,000, y una de las tasas de infección por V. I. H.
más altas, según el Departamento de Salud, ha tenido grandes progresos
en reducir las tasas de V. I. H. entre usuarios de drogas intravenosas y
en mujeres embarazadas. El Departamento, que está distribuyendo tres
millones de condones al mes en un programa que inició el año pasado,
también anunció recientemente numerosos esfuerzos para aumentar las
pruebas rápidas, que dan resultados en un día.
El Comisionado de Salud de la Ciudad, Thomas R. Frieden, dijo en una
entrevista, con traducción al castellano de Enkidu, que las tasas
crecientes entre los hombres más jóvenes está teniendo lugar por las
obstinadamente altas tasas de abuso de substancias, incluyendo drogas
como crystal metanfetamina y cocaína, que no sólo reducen las
inhibiciones sino que también pueden llevar a la "hipersexualidad" [“hypersexuality”]:
periodos extensos de actividad sexual, potencialmente con múltiples
parejas.
Frieden también dice que otra explicación probable fue el "optimismo en
el tratamiento" [“treatment optimism”] y los muchos mensajes que los
hombres gay recibieron a través de la publicidad de los medicamentos
contra el SIDA en el sentido de que las personas como Arriola pueden
vivir más tiempo y tener vidas normales.
"Las personas que crecieron viendo a sus amigos morir por SIDA son mucho
más cuidadosas que aquellas que no lo hicieron," afirma Frieden, quien
dice que trató a gran número de pacientes con SIDA en sus primeros años
de práctica médica.
El dijo que el Departamento planea iniciar una nueva campaña de
prevención del V. I. H. dirigida a los hombres más jóvenes, así como una
estrategia de mercadeo nueva para su campaña de condones más tarde este
año. "¿Cuándo fue la última vez que vimos a alguien con lesiones que
caminara por Chelsea y por Hell's Kitchen?" preguntó Victoria Sharp,
Directora del Center for Comprehensive Care [Centro para el Cuidado
Integral], que actualmente está proveyendo cuidado médico y otros
servicios a 3,000 pacientes con V. I. H. en el Hospital Roosevelt y en
Harlem. "Tu no lo ves y no lo hemos visto desde mediados de los 1990's,
así que hay una generación entera o dos que han crecido sin ver las
manifestaciones físicas."
Oficiales de salud aseguran que también les preocupa el creciente número
de pacientes que reciben diagnóstico actual tanto de V. I. H. como de
SIDA, luego de esperar demasiado tiempo para hacerse la prueba. Y
mientras algunos políticos dicen que la realización más agresiva de
exámenes podría en parte explicar las altas tasas de infección, los
expertos indican que una de cada cuatro personas con V. I. H. no saben
que son portadores del virus, de forma que las tasas actuales podrían
ser más elevadas.
Desde que recibió el diagnóstico de SIDA,, Arriola, ahora de 32 años de
edad, ha desarrollado un gran grupo de amigos sobrios, se volvió un
agente inmobiliario con licencia, volvió a pintar su departamento -todas
las cosas que parecían imposibles de imaginar en la obscuridad de su uso
de drogas y cuando supo que tenía la enfermedad.
Después, el dijo que cuando se vería en el espero y veía una persona sin
valor, él creí que eso era la verdad. "No llegaré a los 35", habría
dicho.
Pero en estos días, con las medicinas antivirales que toma, unas cinco
píldoras al día, su salud es buena, dice él. Alrededor de su
departamento, él ha colocado mensajes optimistas para sí mismo, como el
que está en su espejo, donde escribió "gracias" [“thank you”].
En el refrigerados hay una lista de objetivos: "Escribir un libro, tener
una propiedad en la Ciudad de Nueva York, propagar amor, ser dueño de un
negocio (20 millones), obtener un grado universitario, correr el
triatlón, tener una familia (una pareja, un auto con chofer y niños) y
190 libras (músculo)."
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