Mercado del sexo se desnuda
Diego Cevallos
MÉXICO, 11 feb (IPS) - La boyante industria
de la pornografía apunta sus baterías al otrora reprimido mercado
mexicano con una feria de cuatro días en la que exhibe sus últimas
ofertas.
Largas filas de visitantes, la gran mayoría
hombres, se formaron el jueves por la tarde en las afueras del Palacio de
los Deportes de la capital mexicana, donde se inauguró la Expo Sexo y
Entretenimiento. Unas 100 firmas locales y extranjeras exhiben sus
productos y servicios.
Por una entrada de 13 dólares, los asistentes pueden conocer lencería,
películas, revistas, sitios en Internet, perfumes y juguetes que se
ofrecen hoy en el mercado del sexo. Además de espectáculos en vivo y
consejos ”eróticos” de nueve actrices y un actor del cine porno
estadounidense.
La Expo Sexo y Entretenimiento es el segundo capítulo de una feria
similar realizada en 2004, a la que asistieron 80.000 personas. Este año,
los organizadores esperan más de 100.000.
En la primera feria, los expositores ocuparon una superficie de 4.500
metros cuadrados, mientras la actual se amplió a 17.000 metros.
Cálculos de la revista estadounidense Fortune indican que la industria de
la pornografía genera en el mundo ingresos anuales por unos 60.000
millones de dólares, monto equivalente a los activos totales de la
petrolera estatal de México, Pemex.
De ese millonario pastel, menos de uno por ciento lo genera México, según
indican las estimaciones de Alberto Kibrit, joven empresario que promueve
pornografía e importa y vende vídeos y revistas, y principal impulsor de
la feria.
Aunque no existe un registro claro sobre los montos comerciales del sector
en México, los cálculos del empresario se basan en datos proporcionados
por ”sex shops” (en inglés, tiendas de sexo) de varias ciudades del
país y en las ventas callejeras de miles de vídeos y revistas pornográficas.
Kibrit gestiona desde hace dos años la creación de una asociación de
los principales distribuidores de pornografía en México, donde hasta
inicios de los años 90 estaba prohibida la venta de pornografía en
mercados, y las exhibiciones y espectáculos eran casi siempre
clandestinos.
La feria ”es una expresión de la bajeza a la que vamos llegando en México
en cuanto a los valores sociales y familiares”, dijo a IPS la activista
Rocío Gálvez, presidenta del grupo conservador católico Provida.
Quienes visitan estos lugares son personas ”manchadas en su moralidad”,
opinó.
Más allá de las manchas, el sexólogo Eusebio Rubio dijo a IPS que ”el
sexo explícito como mercado es parte de la cultura occidental, y lo peor
que se puede hacer es ocultarlo como sucedía en el pasado, pues eso
engendra sociedades reprimidas y hasta enfermas”.
”Lo que deben hacer las escuelas, los padres de familia y los educadores
es reconocer la existencia de la pornografía para aprender a verla con
ojos críticos, para procesar su oferta y, si es del caso, rechazarla o
incluso usarla cuando vale la pena en cierta edad o situación de pareja”,
indicó.
El diccionario de la Real Academia Española asigna al vocable pornografía
tres acepciones: carácter obsceno de obras literarias o artísticas, obra
literaria o artística de este carácter, y tratado acerca de la
prostitución.
Hasta el inicio de los años 90, los gobiernos del Partido Revolucionario
Institucional (PRI, en el poder desde 1929 hasta 2000) censuraron toda
forma de pornografía. Pero la presión social y del mercado fueron
quebrando de a poco esas prohibiciones.
''Luego de años de grisura y de negociaciones ásperas entre la libertad
y las 'razzias', entre la libertad y los inspectores, a inicios de los años
90, sin acuerdos”, el mercado del sexo comenzó a imponerse
”desafiando a los poderes constituidos”, señaló el escritor Carlos
Monsiváis.
Desde que el PRI dejó el gobierno no es muy difícil encontrar en México
tiendas donde se venden objetos, juguetes, vídeos y otros productos
vinculados al mercado del sexo. Además, se pueden comprar revistas
pornográficas en cualquier lugar de venta de periódicos.
Los asistentes a la feria (40 por ciento de las entradas se vendieron con
varios días de anticipación), pueden visitar unos 100 módulos guiados
por un grupo de hombres y mujeres semidesnudos y con los cuerpos pintados.
Entra las novedades se cuentan unos lentes especiales que permiten ver a
través de la ropa. Pero esto es casi lo único que no se vende.
”La feria no busca promover la prostitución ni la pornografía infantil,
sino presentar en México, como sucede en otras partes del mundo, toda la
oferta que existe para aquellos que buscan darle a su vida una dosis de
pasión y erotismo”, dijo Kibrit.
En los pasillos de la feria deambulan en horarios especiales parejas
homosexuales y heterosexuales con atuendos provocativos, y a cambio de
dinero, se acarician ante el visitante.
”No habrá sexo en vivo”, se apresuraron a aclarar los organizadores
de la feria.
En los cuatro días de la exposición se presentan espectáculos cada 20
minutos, como desfiles de lencería y desnudismo masculino y femenino.
También hay conferencias dictadas por actrices y actores de cine
”porno” destinadas, según los responsables de la feria, a resolver
dudas y responder preguntas del público.
”Para que las mujeres aprendan a hacer el amor mejor se requiere que
conozcan su cuerpo. Ver películas ayuda, pero sobre todo hay que tener la
mente abierta” y venir a la feria, declaró la estadounidense Stormy
Daniels, una de las actrices presentes.
Forbes estima que más de 250 millones de personas en el mundo son
consumidoras directas de la industria ”del erotismo y la pornografía”.
Según N2H2, firma de análisis sobre los contenidos de la red de
computadoras Internet, más 30 millones de personas están diariamente
conectadas a una terminal en busca de imágenes de sexo explícito.
El buscador de páginas web Google arroja 11,4 millones de resultados en
una búsqueda con ”porno” y más de un millón con la palabra
pornografía.
”Se trata de una industria más que millonaria de la que lucran
principalmente los estadounidenses”, dijo a IPS Valeria Trabes,
periodista especializada en temas de sexo.
En Estados Unidos se filman cada año unas 12.000 películas del género.
Sus protagonistas cobran entre 500 y 30.000 dólares, según su grado de
experiencia.
En la mayor parte de la feria, como en esos filmes de argumento escaso, la
desnudez del cuerpo y los órganos sexuales monopolizan la atención. (
(FIN/2005)
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