[17.06.2003]: Enkidu, abre tus ojos... STS an eye opener logo
Vivencias Católicas desde España

Hola, 

Soy José Manuel González, vivo en la provincia de Cádiz, en el Campo de
Gibraltar, tengo 40 años, bastantes inquietudes y en la actualidad tengo un gran malestar por sentirme alejado de las personas con las que antes de saber ellos que soy gay podía compartir mi vida. He sentido rechazo por la iglesia en general y me siento desplazado.
Intento contactar con algún grupo de católicos gays y no sé si ahora estoy en el sitio acertado, espero que sí.  Si recibo contestación, seguiré gustosamente en contacto personal con ustedes y compartiré toda mi trayectoria de creyente y mi actual crisis de fé. Un fuerte abrazo y espero vuestra contestación. Gracias

José Manuel González

 

responda:

Con sincero dolor y admiración hemos leído en Enkidu Magazine tu e-mail. Es de verdad insoportable que algunas personas se dejen llevar por lecturas llenas de soberbia sobre la Biblia para condenar la naturaleza humana. Dios nos hizo a TODOS los seres humanos a su imagen y semejanza y por eso es que, como me compartió un sacerdote católico, tal vez, la homosexualidad es "otra forma de las manifestaciones del AMOR de Dios."

Mi estimado hermano en Cristo. Yo nací en el seno de una familia católica y comparto tu perspectiva. He sido afortunado, pues mi familia me respalda y respeta mi relación con un hombre maravilloso -con quien convivo desde hace más de dos anos y medio-. En estos momentos me siento más católico que nunca pero, al mismo tiempo, las instituciones de la jerarquía católica parecen rechazarme de forma constante y permanente.

No tengo mucha idea si seguiré proclamándome Católico, pero sí estoy seguro que sus ensenanzas, su forma de ver la vida y el mundo es algo que me han marcado para toda la vida.

Así que entiendo tus palabras. Ten fé y lucha por TI mismo. Me gustaría mucho publicar tus palabras. Compartir tu experiencia con otros lectores es un bálsamo que permite restablecer las heridas, cicatrizarlas. No puedo prometer que olvidarás este dolor que tienes ahora, pero sí puedo decir que al compartirlo tendrás más conciencia, más fuerza sobre tí, sobre tu Humanidad y sobre tu rol en este planeta como Hijo de Dios.

Espero recibir tus mails cuando TU quieras -ojalá pudieses al menos una vez a la semana-, y por favor escribe por cualquier cosa o duda que tengas.

Recibe un abrazo fraterno,

Agustin Villalpando
Editor de Noticias -Ciudad de México-,
www.enkidumagazine.com
avs@enkidumagazine.com

José Manuel González  responda:

Así he querido dejar el asunto pues me he quedado gratamente sorprendido al ver tan pronta contestación. Gracias de nuevo.

Me apresuro en contestarte pues no mereces otra cosa y, me gustaría, aunque ahora estoy trabajando contarte algo más sobre mi vida y mi forma de ser.

Nací en el seno de una familia absoluta y convencidamente religiosa, somos católicos, aunque como tú muy bien dices, me identifico bastante más con la persona de Cristo, el que sé que JAMÁS me va a dar la espalda, que con la jerarquía eclesiástica, de la cual tengo la nulidad matrimonial pues así lo quiso Pury mi ex mujer, siguiendo los consejos que nos dió el arzobispo de Tánger (Marruecos) donde vivíamos y al cual acudimos para plantearle nuestra situación. Allí nos fuimos con la  idea de misionar e hicimos lo que pudimos, pero siempre, bajo las órdenes de la iglesia, no podíamos salirnos mucho de los esquemas que nos marcaban.

Allí mismo en Tánger, en el tiempo que duró mi matrimonio (cinco años) pudimos vivir un caso de un franciscano al cual le ayudábamos dando clases de español en las dependencias que tenía cedidas por la misma iglesia y en las cuales acogía a chicos de la calle magrebíes, los educaba, los mantenía, los insertaba en la sociedad como podía, ayudado por unos y otros y, como no, con su gran esfuerzo y trabajo; además, en algunos casos, se llevaba a la cama, sobre todo a los que estaban mejor fisicamente. Quizás te sorprenda lo que estás leyendo pues puede parecerte que sólo quiero denunciar este hecho, pero te puedo garantizar que nada más lejano de la realidad. Hago referencia a él porque ví en ese caso como la Iglesia camufló rapidamente el tema antes de que surgiese el escandalo y ante las amenazas de los chicos, se llevaron al conocido franciscano para Galicia y el tema se tapó lo más pronto que pudieron, pero nadie denunció el tema y nadie más hablo de eso.

En contraposición a este caso, al cabo de los años le planteo a mi mujer y a la familia de ella que no estoy siendo claro con ellos y que nos vamos a separar, que lo que yo creí que sólo era un vicio que nacía en mí iba a quedar oculto y tranquilo por el amor que le tenía a Pury, no era realmente así sino que era otra forma de amar y de sentir, así se lo planteé a todos, incluido al Arzobispo Antonio Peteiro, su respuesta es que teníamos que pedir la nulidad, que un homosexual no tenía derecho a  amar, creo que es una de las  conversaciones que más me ha escandalizado en mi vida, yo le decía, Antonio, me estás haciendo sentir como el hijo no amado por Dios, ese Dios del que todos hablamos, ese Dios amor, que nos quiere a todos por igual, que no hace excepciones, es más le dije, hubiese en ese preciso momento haber podido nacer ciego o minusválido pues ellos sí están bien vistos y ellos sí tienen derecho a amar. En fín, recordar esta conversación me altera enormemente y no puedo recordar todos los detalles pues además hablamos ya del año 97. Lo que no se me va a olvidar fué algo que le planteé: le pregunté: ¿Tú crees que el homosexual nace, o se hace? a lo que él rapidamente contestó: no, hombre, nace. Le dije entonces si venimos de Dios y hacia Él vamos, y no digo ésto por buscar una excusa sino porque realmente así lo veo y así lo siento, Dios me ha querido desheredar del mejor legado, EL AMOR. El me dijo que lo que tenía que hacer era canalizar el sentimiento que tuviese y proyectarlo hacia personas necesitadas, desvalidos, etc. Pero claro, no me lo creía.

Cuando volví a España, con el apoyo igual que tú de toda mi familia, especialmente mis tres hermanos, seguí yendo a la Iglesia, buscando el calor de esa comunidad que años antes se trasladó casi entera para disfrutar con nosotros de nuestra unión y me pasó lo más feo que jamás me había pasado, en la puerta, después de celebrar la Eucaristía, fuí a saludar a un matrimonio de un pueblo de al lado mío, amigos de mi ex-suegra, también de cursillos de cristiandad y literalmente me dieron la espalda a mi madre y a mí para no saludarme. Ni a un perro, te lo juro. Entonces me acordé de la humildad, de la caridad, del no juzgar y no seréis juzgados, del amor incondicional del que hablaban y del perdón que me tenían que haber concedido de haber hecho yo algo malo, que ahora sé que no fué así.

Pero bueno, a lo que yo iba, tengo amigos, pero con ellos no puedo compartir todas estas inquietudes, aunque me escuchan pero no me entienden pues ellos no creen y...tú sí que me puedes llegar a entender.

Me alegro de haber contactado contigo o con vosotros pues me vendrá bien hablar de éste tema. De todas maneras, si me vuelves a escribir y me puedes decir dónde estáis, aunque pienso que en Méjico y, no sé bien por qué, no sé si me has dicho algo al respecto. Y si es así, ya que estáis más puesto que yo en el tema, igual tenéis algún tlf. dirección postal o electrónica que me podáis facilitar para contactar con ellos. Lo que pasa es que, aunque yo sé que Cristo me ama, necesito escucharlo desde dentro. Es un poco una tontería, pero así soy yo.

Un fuerte abrazo y gracias de nuevo

José Manuel González